Dossier central

Situación del sector de las Artes Escénicas en Aragón

separador_50por María López Insausti

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Momento curioso este que vivimos. Es como si hubiéramos estado siguiendo una senda, convencidos de que llegaríamos algún día al escenario ideal y de pronto la senda se ha borrado delante de nuestros pasos, estamos en un espacio abierto y se puede correr hacia cualquier lado, sin certeza de adónde llegaremos. En este escenario en continuo cambio es posible que muchas de las cosas que voy a exponer carezcan ahora de interés porque ya son inviables, en especial las propuestas que ARES (Asociacion de Artes Escenicas Aragón) planteaba hace  tan sólo un  año, cuando parecía que aún había una solución de continuidad con el Gobierno de Aragón. Pero quisiera dejar constancia de lo que podía ser y ahora ya no será, al menos en un futuro próximo, no por causa de la  crisis, sino por la absoluta falta de voluntad política.

A finales de los setenta y durante los años ochenta y noventa surgieron y se afianzaron en nuestro país distintas formaciones teatrales, cada una con una vocación, una estructura y una finalidad diferente, pero todas partían de un deseo de expresión artística personal. En muy pocas, por no decir en ninguna había un planteamiento de negocio ni de empresa propiamente dicho, al menos no en nuestra Comunidad. Este trabajo del teatro es  puramente vocacional. Resulta muy duro física y mentalmente, y las posibilidades de ganar dinero remotas, a no ser que optes a un puesto en la administración publica, con lo cual pasas a renunciar a tu verdadera vocación. La mayor parte de las personas que se deciden a trabajar en artes escénicas aborrecen todo lo que tiene que ver con gestión, tareas administrativas, contabilidad…. Es decir, no quieren saber nada de todo lo que es necesario conocer para llevar una empresa. Pero qué hacer cuando  para lograr el sueño de crear una compañía hay que   pasar obligatoriamente por crear primero una sociedad del tipo que sea, cultural, cooperativa, mercantil, unipersonal?. ¿Qué hacer cuando para hacer lo que quieres tienes que hacer lo que no quieres?

Creo que este ha sido y es uno de los grandes escollos de las compañías de teatro que surgieron en aquellos años, y aún hoy, en las que lo creativo y artístico estaba, está,  reñido, pero necesariamente  unido con lo empresarial. Me atrevo a afirmar que las que han sobrevivido hasta hoy son aquellas que han sabido salvar dicho escollo,  aprendiendo con resignación y paciencia a administrar sus compañías como empresas y  a la vez  manteniendo  su apuesta de calidad artística y cultural.

Así en los últimos treinta años  se ha ido creando un significativo número de empresas  estables de artes escénicas, es decir, se ha creado un sector empresarial, Los Titiriteros de Binéfar, Premio Nacional de Teatro para la Infancia y la Juentud 2009con sus peculiaridades y su problemática . Una de esas peculiaridades es la estrecha relación entre el sector y las administraciones públicas.

Explico brevemente cómo funciona el sector  actualmente, para poder explicar esta  estrecha relación.

Por  un lado están las empresas, compañías, en su mayoría privadas, que son las responsables de la producción, es decir, de la creación, gira  y distribución de los espectáculos. Por el otro lado está la Administración, que es mayormente la propietaria de los medios de exhibición, es decir los teatros y auditorios. Hasta ahora también ha sido el principal cliente de las empresas de Artes Escénicas, pues ha sido quién ha comprado la mayor parte de las actuaciones o funciones escénicas y se ha encargado de gestionar  al público que acude al teatro.

La Administración, como propietaria de los espacios escénicos,  también ha realizado una importante labor en los últimos 30 años creando Redes de Espacios y Circuitos Autonómicos, que permitían un mejor aprovechamiento de los recursos. También  ha sido la responsable, entre 10 y el 25%,de la financiación de las empresas privadas a través de ayudas públicas.

Tenemos así un escenario en el que la producción está en manos privadas y la compra y locales de exhibición en manos públicas. Se ha creado  un modelo de negocio en  el  que ha fructificado  un tejido empresarial que crea riqueza y puestos de trabajo en una proporción nada desdeñable.

Por ejemplo, en nuestra Comunidad, antes de la crisis, las cifras de volumen de negocio de las empresas privadas de artes escénicas estaban en torno a los 6 millones y medio de Euros, con alrededor de quinientos puestos de trabajo. En ese momento la inversión vía ayudas o subvenciones públicas en Aragón era de 650 mil euros distribuidos entre todas las empresas profesionales existentes, inversiones que volvían multiplicadas por tres a las arcas públicas en concepto de impuestos y seguridad social, y también  a la sociedad en forma de patrimonio cultural intangible. Con la llegada de la crisis las cifras, como en todos los sectores, se ha visto reducida en cuanto al volumen de negocio y a la contratación en más  de un cincuenta por ciento. Sin embargo hay un dato que merece la pena tener muy en cuenta: lo que ha caído en mas de un 50% es la compra de espectáculos por parte de la Administración, sin embargo la venta de entradas al público se mantuvo hasta el último trimestre de 2012, reduciéndose tan solo  un 15%.

Esto significa que el cliente y el consumo de Artes Escénicas se han mantenido los primeros años de la crisis (2008/12) en el margen que permitían las circunstancias.

En septiembre de 2012 nuestra Hacienda pública  decide que las artes escénicas  son un lujo y sube el IVA del 8 al 21% convirtiéndolo en el más caro de Europa con una diferencia de 12 puntos con respecto a la media.  NORUEGA 0% SUIZA 2.5% BÉLGICA 6% , HOLANDA 6%,  GRECIA 6.5%, ALEMANIA 7%,  FRANCIA 5’5% (tipo super reducido 2,1% para las 140 primeras representaciones), FINLANDIA 10% ,IRLANDA 9%,,,ITALIA 10%, PORTUGAL 13%.

Las entradas han  mantenido los precios para minimizar la pérdida de público, pero aun así se ha producido un cierto desánimo en los espectadores. Si a esto sumamos  la caída de la capacidad adquisitiva  de los ciudadanos y  la falta de programación, por carecer de presupuesto, de muchos teatros públicos, tenemos como resultado una pérdida en el último trimestre de 2012  de un 31,43% en cuanto a número de espectadores. Esto ha supuesto que la recaudación neta ha disminuido un 33%  y se han perdido 600 puestos de trabajo directos (datos obtenidos del Informe de FETEDA – www.faetedra.org -).

Este descalabro brutal que parece más una venganza que una decisión meditada, repercute dramáticamente  en los profesionales del sector. Si  al salto mortalCompañía Luna de Arena de los 13 puntos sumamos la subida general del 18 % al 21% en el resto de la facturación, tenemos para nuestras empresas hay una subida real de 16 puntos  en el pago del impuesto del IVA, o lo que es lo mismo una pérdida del 16% de nuestros ingresos, aproximadamente el margen de beneficio con el que podíamos subsistir hasta ahora.

Hemos llegado al absurdo de que las empresas de artes escénicas hemos de descontar de los  ingresos brutos de taquilla  entre 41% (si es teatro público) y el 61% (si es teatro privado), luego hay que pagar la promoción, los sueldos, los gastos de transporte, las dietas, la seguridad social, el irpf, etc. ¿Habrá que volver al modo de trabajo aficionado? En algunos teatros no tienen escrúpulos y ya empiezan a llenar sus programaciones con formaciones de teatro aficionado, que merecen todos mis respetos siempre que no supongan una competencia desleal. Los profesionales, actores, técnicos, productores, directores, personal administrativo, etc, trabajadores  tan legítimos como  todos los demás, le pese a quién le pese, ¿acabarán trabajando por el alojamiento y la comida o no trabajarán más?

Hay también un efecto perverso e inmediato en la creación artística. Empujados  por la necesidad de abaratar los costes, la mayoría de la obras que se están produciendo actualmente tratan de trabajar con un reparto inferior a cuatro actores, y mejor si es de uno o dos. Otro efecto que también puede ser previsible es que los equipos artísticos, hartos de trabajar por una miseria decidan no moverse más y así acabar con las giras nacionales empobreciendo sin duda el intercambio y la riqueza cultural de los teatros, especialmente los de fuera de Madrid y Barcelona.

Pero volvamos a  las relaciones con la administración pública que como he tratado de explicar son fundamentales.

Hasta el 2009 la Comunidad de Aragón destinaba a Cultura una cantidad, siempre insuficiente, para la producción escénica. Incluso llego a tener un centro de creación público, el Centro Dramático de Aragón, cuya dotación en un principio era casi insultante por lo excesiva  teniendo en cuenta el escaso apoyo económico  que se destinaba a las empresas ya creadas hacia años. Lo más lamentable fue la dirección y administración del mismo, protagonizada por tres directores de perfiles completamente opuestos y a cuál más pintoresco, aunque sí se me permite la opinión diré que el último no tenía parangón, no sólo  por su nula formación en las artes escénicas, sino también por su absoluta falta de capacidad para escuchar a un sector ya maduro y preparado.

Pero a pesar de los errores, hay que admitir que había un esfuerzo y deseo de mejorar las cosas y se lograron pasos importantes como la creación de una Red Autonómica de Espacios Escénicos, la RAEE, un circuito que permitía la contratación de teatro en localidades pequeñas, la mayoría de los de los municipios de nuestra Comunidad. Una muestra, la de Alcañiz, de teatro y música que servía de escaparate y venta en el mercado local. Se creó  el germen de lo que debiera haberse convertido en la ayuda a la empresa escénica, los planes de coproducción plurianual, del que se beneficiaron siete empresas y que tuvo resultados notorios, como el crecimiento del empleo, de la producción y de la calidad artística.  En los últimos años había una comunicación constante entre los representantes del sector y los responsables de las políticas culturales, muchas veces con desacuerdos notorios, otras pactos a medio cumplir, mucho trabajo por hacer, mucha senda por recorrer. Las empresas no estábamos contentas con la situación, pero confiábamos en que colaborando con la administración pública lograríamos llegar a mejorar las cosas, a consolidar un sector en ciernes con mucho que ofrecer en lo cultural y en lo empresarial.

Buñuel, Lorca, Dalí. Teatro del Temple. Premio Max 2004

En 2009 empezaron los drásticos recortes. Salimos a la calle para manifestarnos, pero la falta de sensibilidad de los políticos a la importancia del apoyo a la cultura local y la situación económica, que ya empezaba a ser dramática, hicieron imposible parar la caída de la inversión pública.

La economía es lo que es, lo aceptamos y así lo hemos manifestado en las distintas entrevistas que hemos mantenido con los  responsables del Gobierno de Aragón.  Entendemos que bajen las ayudas y las inversiones, lo que ya no entendemos ni aceptamos es que se destruya a conciencia lo poco logrado, que no necesita tanto del dinero como de la inteligencia y la eficacia en el trabajo.

Nuestro sector puede demostrar que de cada euro invertido se han generado riqueza, social, cultural y económica, que todo el capital recibido ha sido escrupulosamente invertido en la actividad , destinado a crear trabajo y en los casos acertados, productos culturales de prestigio.  Les puedo asegurar que ninguno de mis compañeros de profesión se ha enriquecido con el teatro, aunque como empresario hubiera tenido perfecto derecho a ello. Es más, la gran mayoría no han pasado de ser mil euristas  en los mejores momentos de nuestra economía. Sin embargo hay inconscientes, faltos de información y con muy poco talante, que tratan a los hombres y mujeres del teatro como a sinvergüenzas y pesebristas; la opinión es libre, pero por los que así opinan no deberían  ganar un sueldo del erario público.

Actualmente presido ARES, la Asociación de Empresas Artes Escénicas de Aragón, asociada a la Federación Española de Empresas de Teatro y Danza, que representa al 90% del sector en nuestro país, asociada también a la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa, CEPYME Aragón. ARES es la única asociación aragonesa federada y la única representativa en el ámbito estatal de nuestra comunidad autónoma. Engloba 9 empresas de variados tamaños, pero todas ellas con actividad constante en el mercado profesional, la más reciente tiene ya 10 años de historia y la más longeva casi 30. Nuestras empresas han sido reconocidas con múltiples premios nacionales e internacionales. Contamos entre otros con un premio nacional de teatro, varios premios MAX y numerosas nominaciones. Pertenecemos a un sector de la cultura, el de las artes en vivo, con un buen potencial de desarrollo en el futuro si se actúa con responsabilidad y conocimiento del sector y  si no se obstaculiza con políticas incoherentes e improvisadas.

A lo largo de estos años nuestras relaciones con el Gobierno de Aragón han sido como ya he dicho, intensas y a menudo tensas. En general la Institución adolece de una falta de visión en cuanto al potencial que supone un apoyo a la cultura creada y gestionada por empresas locales y ha preferido buscar fuera de nuestra Comunidad lo que podía haber impulsado dentro. Esta visión miope y provinciana ha llevado a destinar presupuestos siempre inferiores a la actividad que las empresas estábamos desarrollando y a mantener hacia nosotros una actitud paternalista cuando no caprichosa e incoherente. No han ayudado mucho los salvajes recortes presupuestarios que venimos sufriendo desde el 2009, que han reducido el presupuesto de cultura en un 80%.

A pesar de ello, nuestras empresas, en un ejercicio de madurez y consideración a la actual crisis económica, hemos buscado el diálogo con la institución a través de la Dirección General de Cultura. Le hemos presentado propuestas que no suponían un incremento del presupuesto, sino un aprovechamiento integral de los recursos que favoreciese el desarrollo del sector y, sobre todo, que siguiese permitiendo el acceso de los ciudadanos a las Artes Escénicas. En concreto nuestras propuestas han sido:

  • Mantener y mejorar las estructuras creadas: la Red Aragonesa de Artes Escénicas, RAEE, y el Circuito de Artes Escénicas. Las Redes escénicas creadas en los últimos años en la mayoría de las Comunidades Autónomas suponían  una importante estructura para que los productos escénicos circularan con eficacia. Facilitaba la formación y el acceso a la información de técnicos de cultura locales, para que optimizaran las ofertas que  ofrecen a sus ciudadanos. Mantenía activo el sector y al público durante todo el año con una oferta continuada y de calidad. Suponía  también un mecanismo de control para impedir la competencia desleal entre la actividad profesional y la amateur. Es fundamental la coordinación entre los distintos elementos de la red para optimizar las giras, poniendo todas las herramientas disponibles al servicio del crecimiento del mercado. Es decir, un auténtico trabajo en RED como su nombre indica.
  • Mantener y potenciar la Feria de Artes Escénicas y de la Música que hasta 2011 se celebraba en Alcañiz y que había alcanzado un alto nivel artístico y profesional en la música, el teatro y la danza. Esta feria suponía  un gran estímulo para el mercado interno. A lo largo de tres o cuatro días las empresas tenían  la oportunidad de mostrar sus nuevos productos  y los programadores de elegir lo más adecuado para sus localidades. La experiencia estaba  siendo  muy buena y ha generaba un volumen de trabajo importante para nuestras empresas.
  • Mantener y mejorar la convocatoria de ayudas públicas a la producción, las giras y la programación para Artes Escénicas, modificando alguna de sus normas para hacerlas más operativas, como el anticipo de al menos el 50% de la aportación en el momento de la concesión, lo que supondría un importante ahorro para nuestras empresas en el pago de intereses bancarios.
  • Reestructurar la convocatoria de coproducción plurianual, que hizo el CDA en 2008 y que terminó el año 2011, y supuso un importante impulso para nuestras empresas con resultados visibles: mayor presencia en el mercado nacional e internacional, contratación de personal  y producción estable durante cuatro años. Todo ello  llevo  a un reconocimiento público de nuestro trabajo a través de los premios concedidos. Propusimos su transformación en ayudas bienales a la producción para empresas con estructuras profesionales estables. Este modelo está ya desarrollado en otras Comunidades Autónomas y por el Ministerio de Cultura y el presupuesto para las mismas podía  ser una parte del destinado hasta  el 2012 al hoy desaparecido Centro Dramático de Aragón.
  • Propusimos también una nueva convocatoria de las ayudas reintegrables, en los que la administración presta el dinero para un proyecto y la empresa se compromete a devolverlo en un 100×100 si recupera la inversión; o en un % a valorar si el proyecto no obtiene el éxito esperado. También los créditos a bajo coste serían de gran ayuda para el sector, más en estos tiempos en que los intereses bancarios se han disparado alarmantemente.
  • Otra importante vía para impulsar el de desarrollo cultural y empresarial en nuestra Comunidad es la coordinación de las políticas de Cultura, Industria, Turismo y Educación. Es necesario crear planes de coordinación de las tres áreas-consejerías. Cultura y Educación pueden aprovechar el trabajo de las empresas de aquí para llevar a los escolares a los teatros por un precio de entrada reducido que permita la igualdad de oportunidades. Se conseguiría un doble objetivo, la formación cultural de los ciudadanos y la creación de públicos en un futuro.

Con Industria es necesario que seamos contemplados como lo que somos, un sector empresarial que necesita de los mercados para vender sus productos y para ello requiere de la promoción a través de ferias profesionales nacionales e internacionales. Les pongo un ejemplo: la  cita bianual en Sevilla en la Feria de Mercartes, importante punto de encuentro para las empresas nacionales del sector que se celebra cada dos años. A ella hemos asistido en anteriores ediciones, tanto las empresas a título privado como el Gobierno de Aragón, y nos ha permitido mejorar la visibilidad, aumentar las oportunidades de negocio y ampliar nuestras relaciones con los distintos agentes del sector a nivel nacional. Este año asistimos  las empresas de ARES en solitario y sin presencia institucional.

Necesitamos  tener acceso a las ayudas a empresa para la mejora de sus sistemas de venta a través de las nuevas tecnologías, ayudas a la externalización, etc. Es imprescindible que lel Departamento  de Industria nos admita y contemple como un sector empresarial, el de la empresa cultural, para que pueda atender nuestras demandas y necesidades en igualdad de condiciones a otros sectores.

Con Turismo proponemos ampliar la oferta turística con productos escénicos propios que resulten atractivos y que muestren quienes somos y cual es nuestra historia. La creación de Festivales vinculados a nuestra tierra por razones de peso, que atraigan al turismo cultural. Aprovechar las convocatorias de Ferias profesionales, como la de Alcañiz y Huesca, y convertirlas en verdaderos encuentros entre  ciudadanos y profesionales, para disfrutar de las Artes Escénicas a precios reducidos de una manera intensa y festiva.  El impulso y creación de grandes eventos escénicos que permitan la participación de los ciudadanos y resulten atractivos para los turistas. Hay una gran tarea pendiente en nuestra Comunidad, la de potenciar el turismo cultural. Tenemos una Historia y una Cultura que nada tiene que envidiar a otras comunidades y, si sabemos hacerla llegar al ciudadano de manera atractiva, podemos desarrollar un importante potencial económico hasta ahora ignorado.

Simón en la Luna, de Daniel Nesquens. Companía Los NavegantesEsto son tan solo algunas ideas a las quedarían sumarse otras muchas si hubiera un mínimo interés por parte de la institución.

Todas estas propuestas no suponen una inversión económica extra. Todas ellas han sido presentadas por nuestra Asociación a los responsables políticos en diversos encuentros.

Entre septiembre de 2011 y marzo de 2012 mantuvimos reuniones periódicas con el director General de Cultura y sus dos Jefes de Servicio para exponerles nuestro punto de vista y la necesidad y beneficio de nuestras propuestas. El tono de esas reuniones siempre fue aparentemente amable y receptivo, con compromisos verbales de respetar y mantener muchas de ellas. Ahora entendemos que sólo ganaban tiempo para ir descomponiendo los elementos principales del tejido logrado mientras nos hacían creer que éramos escuchados.

Mantuvimos también una reunión con la Consejera. En ella se nos explicaron las dos grandes líneas de la política cultural para ayudar a las empresas a paliar los efectos de la crisis:

Una, la prevista Ley de Mecenazgo, que afecta única y exclusivamente a las empresas sin ánimo de lucro, con lo cual, ninguna de las empresas de Artes Escénicas que represento pueden beneficiarse de ella. A esto hay que sumarle que dicha ley se haya paralizada en el Ministerio de Hacienda, que no tiene ninguna intención de llevarla adelante en las actuales circunstancias, es decir, no en esta legislatura.

Dos, dejar que los ingresos de nuestras empresas provengan casi en exclusiva de la aportación de las taquillas. En parte ya lo estamos haciendo, sobre todo en las grandes ciudades donde la entrada tiene un precio ajustado a la realidad de mercado de entre 15 y 25€. Pero en la Comunidad de Aragón, con excepción de Zaragoza, el precio de las entradas a los teatros es habitualmente de entre 3 y 6 €. La Administración, como ya he explicado ha comprado hasta ahora nuestros productos y los ha ofrecido a los ciudadanos a precios muy populares, por debajo de su coste real. Nos parece que esta política ha beneficiado a los ciudadanos, permitiendo la igualdad de oportunidades a la hora de acceder al teatro. Desearíamos que dicha política se mantuviera, pero dada la situación económica de las administraciones locales parece muy improbable que así sea. Ahora bien, debe mediar un tiempo de adaptación para que los espectadores vayan acostumbrándose gradualmente a pagar una entrada  coherente con el precio de mercado. Y es responsabilidad de la Administración permitir ese proceso de manera progresiva, apoyado por campañas de comunicación que estimulen el consumo escénico y expliquen la subida de los precios. Si no, nos arriesgamos a perder a los espectadores que se han creado en los últimos años en las distintas localidades de nuestra Comunidad.

Ambas propuestas son pues inviables en estos momentos.

Pero ¿cómo se recogieron  las propuestas hechas por ARES, antes expuestas?  Les resumo:

Se ha transformado la RAEE y el Circuito en meras ayudas a programación que han de solicitar los Ayuntamientos.

Ha desparecido  desde 2012 de la Feria de Alcañiz.

Se ha endurecido de manera injustificada la convocatoria de las Ayudas  existentes a las Artes Escénicas y se han reducido en un 50 % con respecto al año pasado. Estamos ya en la ridícula cifra de 125.000€ para producción, gira y programación de salas. Me gustaría saber cuánto suman los sueldos de la consejera, el director general y los dos jefes de servicio de la dirección general de Cultura: ¿repartimos entre los responsables de la desaparición de lo logrado en treinta años de trabajo la misma cantidad o menos aún, de lo que se reparte entre cerca de quince empresas que siguen generando riqueza y puestos de trabajo?

Se ha convocado la mesa de resolución de las ayudas mencionadas  por segundo año consecutivo sin la participación de ningún representante de ARES.

Han desaparecido  las Ayudas a coproducción plurianual sin solución de continuidad.

Ninguneo de la Dirección General de Cultura a nuestras peticiones reiteradas de nuevos encuentros para tratar de detener la debacle. Ante dicha actitud solicitamos una comparecencia en Cortés en septiembre de 2012, en la que explicamos gran parte de lo aquí expuesto. El resultado, una nueva y estéril reunión con la consejera y el director general de turno en el que se nos prometio un diálogo que por supuesto no ha prosperado y que actualmente  ya carece de sentido.

Somos artistas, somos empresarios, arriesgamos nuestro patrimonio, generamos empleo, generamos riqueza, somos ciudadanos respetables que contribuimos con todas nuestras fuerzas disponibles al desarrollo económico y cultural de nuestra sociedad. No entendemos que el Gobierno de Aragon, a través de sus representantes en la Dirección General de Cultura siga teniendo para con nosotros, las empresas de Artes Escénicas, y para con los recursos culturales de nuestra Comunidad un trato tan inmaduro e irreflexivo, dominado por el capricho, la simpatía personal y la falta de respeto por la experiencia y los conocimientos adquiridos a lo largo de muchos años de trabajo de las personas que formamos parte de dichas empresas.

Resulta alarmante la falta de rigor, madurez y compromiso de los representantes políticos en cargos culturales, elegidos en un sistema democrático, pero que juegan con nuestro trabajo y medios de vida restando importancia a la inversión cultural, considerándola un adorno o peor, una mera forma de ocio.

A día de hoy no existe ni un criterio ni una política cultural que merezca dicho nombre. Se trabaja de manera improvisada, buscando simplificar y eliminar al máximo los recursos disponibles, sin importar  las consecuencias que puedan tener para nuestras empresas, para nuestra economía y para nuestra sociedad.

Sin embargo tenemos mucho que aportar, tenemos capacidad y ganas de crecer, de seguir adelante. A pesar de la crisis seguimos creando e impulsando nuevos proyectos que suponen importantes inversiones.

En octubre del pasado año se abrió  en Zaragoza el Teatro de las Esquinas, en el que dos empresas de Artes Escénicas, arriesgando su patrimonio personal y empresarial, comprometiéndose en créditos bancarios, han realizado una inversión de un millón de euros que ha supuesto la creación de  cerca de 40 puestos de trabajo, por el que ya han pasado casi 30.000 espectadores y que cuenta con una escuela en la que hay inscritos 150 alumnos.

Y hay muchos más proyectos en marcha, nuevas producciones estrenadas en importantes teatros en Madrid, numerosas giras por territorio nacional e internacional. Muchas de las empresas de ARES contamos con el apoyo del Ministerio de Cultura, pero necesitamos el feed-back de las administraciones públicas autonómicas y locales que son, como ya he explicado, un factor importante de nuestro sector.

Necesitamos que nuestro gobierno autónomo valore el patrimonio cultural y escénico en todo su potencial, que desarrolle políticas culturales acertadas y consensuadas.

Entendemos por políticas culturales acertadas aquellas que permiten el acceso de todos los ciudadanos a la Cultura y por supuesto a los teatros, adaptando los precios a los sectores sociales para no excluir a ninguno; aquellas que organizan y gestionan los medios creados a lo largo de estos últimos años, los espacios, las redes y los circuitos y que, trabajando de la mano con las empresas privadas de creación y producción, contribuya a mantener y enriquecer el tejido empresarial, con lo que ello supone de beneficio económico y social.

Entendemos por consenso, el que se establece en el trabajo con representantes de los organismos profesionales y federados del sector, como la asociación ARES a la que hoy represento. Pedimos que que se acabe el tiempo de la falta de profesionalidad, de rigor y transparencia.

El Gobierno de Aragón, puede y debe, por riqueza económica y por empoderamiento social, comprometerse con este sector, con profesionalidad, con paridad y sin paternalismos. La Cultura en general y el teatro en particular es, bien gestionado, un poderoso instrumento de creación de riqueza y puestos de trabajo, de cohesión social y de generación de identidad. Pero necesita de una política cultural que merezca ese nombre y no una suma de desmontajes de proyectos y personalismos que no conducen al sector si no al empobrecimiento progresivo perturbado por la administración que debiera ser su aliada y no su enemiga.

Y a falta de una política cultural inteligente y de su correspondiente dotación económica, al menos permitan que se propicien cambios en la legislación del sector para facilitar la tarea creativa de las compañías, la misma que se aplica en países tan agraviados por la crisis como nosotros, Irlanda, Francia incluso Portugal.

Y si esto tampoco es posible, porque este país de todos los demonios es incapaz de expulsar a sus demonios  (Jaime Gil de Biezma) al menos que nos liberen de la guillotina fatal del 21 % del que están libres todos nuestros socios europeos sin excepción.

Los músicos del Titanica, Compañía Che y Moche. Premio Max 2010

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