Revista Imán

Los otros teatros y lo que nada tiene que ver con el teatro

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por Adolfo Ayuso

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Hace años que vivo sumergido en viejos periódicos de los siglos XVIII al XX. Mi admirado Thomas Bernhard, el gran novelista y dramaturgo austríaco, leía muchos periódicos y pocos libros. Lo hacía así porque los periódicos cuentan lo que pasa sobre la marcha por lo que su visión se aproxima mucho más a la Thomas Bernhard leyendo periódicosrealidad. Y los periódicos le dan más ideas a un escritor. Se puede seguir número a número, día a día, la evolución de una noticia y resulta así más fácil detectar quién miente, quién exagera y quién retransmite los hechos con elegancia y cierta exactitud. Además los periódicos antiguos eran más nobles que los actuales y casi todos tenían un claro subtítulo que no dejaban duda de la ideología de sus directores y empresarios: diario conservador, liberal, republicano, monárquico, socialista, católico, falangista, etc. Con lo que los artículos de crítica y opinión pueden ser hoy en día medidos e interpretados convenientemente. Así podemos seguir en la prensa franquista de 1937 que la destrucción de Guernica la habían llevado a cabo las hordas rojas en su huída frente al avance de las insignes tropas nacionales. Hoy en día las patrañas siguen siendo la norma.

Pero, pese al interés que despiertan las noticias políticas y sociales, mi mirada a los viejos periódicos se dirige casi exclusivamente a las páginas de la cartelera y de la crítica teatral. Antaño, las noticias teatrales ocupaban buena parte del contenido del periódico. En el tiempo actual para encontrar una noticia referida al teatro hay que esperar a los años bisiestos.

Dentro de las carteleras teatrales que mejor he estudiado, las de Madrid y Barcelona, el espacio dedicado a lo que algunos llaman los “subgéneros ínfimos” solía superar ampliamente a los que, los mismos, llaman “teatro”. Ventrílocuos, cupletistas, transformistas, circenses de todo tipo y pelaje, excéntricos, guiñoles y fantoches, magos, concertistas, exhibidores de perros sabios, mentalistas, vodeviles y revistas, autómatas, forzudos, danzas serpentinas, caricatos, burlesques, mojigangas, liliputienses y farsantes copaban los programas de los edificios teatrales. Y lo mismo ocurría en otras ciudades como Valencia, Sevilla, Bilbao y Zaragoza, solo que en éstas todavía no se han vertido a las hemerotecas digitales sus periódicos (¿a qué espera Heraldo de Aragón para hacerlo?), con lo que siguen siendo territorios sin historia.

Siempre que en Aragón se hace un monográfico sobre el teatro recibo el encargo de escribir sobre … No saben cómo llamarlo. Sobre el teatro infantil y sobre esas cosas que viven cerca del teatro, sobre los “otros teatros”, aquello que vive fuera de Shakespeare, Moliére o Beckett. O de Calderón, Arniches o Sanchís Sinisterra. Yo lo suelo aceptar con gusto porque además del “teatro” me gustan mucho los “otros teatros”. Lo malo viene cuando hay que hacer clasificaciones y decidir sobre de qué voy a hablar realmente. O sea, no puedo hablar del teatro de texto, del teatro de actor. Vale. ¿Puedo hablar de monólogos, tan en boga hoy en día? ¿Puedo hablar de Jaime Ocaña o de Leo Bassi? Puedo hablar de los títeres. Vale. Pero qué ocurre cuando los títeres salen a escena junto a actores. O cuando los títeres interpretan una obra de texto como en Cajal, el rey de los nervios. Vale, si sale un títere lo meto en los “teatros otros”. La danza y la música encontraron hace ya tiempo un espacio en las artes escénicas y conviven dentro del “teatro”. Todo el mundo sabe que una zarzuela o una ópera pertenecen al “teatro”. Pero ¿la revista musical dónde entra? ¿Dónde meto a La Maña o a Juako Malavirgen? ¿Son míos o pertenecen al campo de aquellos, que hablan, que pueden hablar del “teatro”? ¿Dónde empieza el teatro infantil y dónde acaba? Si salen globos y hablan con voz de mimimimi lo meto en el teatro infantil. Vale, el teatro infantil es mío, salgan o no salgan globos. En Campanadas de boda me parecía asistir a una animación infantil, pero La Cubana ya tiene un espacio en el “teatro”.

Teatro O Teatro Otro

Los eruditos de la ilustración no habrían dudado de poner fuera del “teatro” a La Fura dels Baus o a Pina Bausch o a La Cubana. Nosotros ya los hemos integrado. No hemos integrado a gentes como los payasos Grock o Charlie Rivel. A lo mejor hacían teatro cuando actuaban en una sala teatral y hacían circo cuando actuaban bajo una carpa. Vale, el circo me toca a mí. Fregoli, el artista que en torno al 1900 ganó más dinero en la escena con sus transformismos veloces es mío. Aunque sus camaleónicas interpretaciones no las pudiera repetir el mejor de los actores, Fregoli es mío. En los últimos tiempos Philippe Genty ya está considerado como dentro del “teatro”. Antes era un titiritero. ¿De quién es vuestro o mío? A Blanca Resano, profesora de interpretación de la Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza, quizá habría que meterla en el “teatro” cuando dirige Las Bernardas (excelente versión de La casa de Bernarda Alba) o me la pasan a mí para que hable de ella cuando en FETEN 2002 (la principal feria española de teatro infantil) le conceden el premio a la mejor actriz por su interpretación en A lo lejos veo un sueño o cuando hace de Doña Concha en el lujurioso Cabaret Burlesque que Nacho Martín ha llevado por diferentes restaurantes, salas, antros y teatros. Cuando Mariano Anós lleva a los escenarios su Retrato (brillante selección de poemas, brillantemente interpretados, que vienen a resultar una especie de recorrido biográfico y sentimental por su propia existencia) todos saben que no se trata de un recital sino de una obra de teatro. Poético pero teatro. Ahora bien si el recital o la obra de teatro poético la interpreta Luis Felipe Alegre, la cosa ya tiene sus dudas. ¿Rapsoda o actor? O Luis Felipe Alegrefarandulero y bululuero de barra de bar. A Luis Felipe Alegre me lo empiezan a pasar a mí, lo cual me encanta.  Podríamos poner mil trescientos ejemplos más. Pero esto resulta agotador. He querido agotarles para que solo me sigan leyendo los que tienen un poco de interés. Estamos intentado clasificaciones imposibles. Tan estúpidas como las de los psiquiatras cuando pretenden catalogar los desórdenes mentales y las manías. La mayoría de la gente con un mínimo bagaje cultural sabe cuando un payaso hace teatro y cuando hace el ridículo. Cuando unos títeres hacen teatro y cuando lo que hacen es provocar un espantoso aullido en la chiquillería. Lo saben casi todos, salvo quizá los propios intérpretes y sus madres.

El tema de clasificar no es baladí. Lo es cuando hablamos de teorías sobre qué es y que no es el teatro. Al fin y a la postre son devaneos erudito-sentimentales. Pero no lo es cuando de esas clasificaciones depende, en buena parte, la contratación de tus espectáculos. Hasta hoy mismo la mayor parte de las contrataciones son de entes públicos, principalmente comunidades autónomas y ayuntamientos. Todas las comunidades autónomas tenían sus clasificaciones propias para sus circuitos y redes. Digo tenían porque ahora mismo el panorama es desolador. Los salvajes hachazos económicos han hecho que algunos circuitos autonómicos desaparezcan y los que quedan lo hacen en unas condiciones anoréxicas y surrealistas.

Surrealista es que en el Portal de las Artes Escénicas Aragonesas (con cuatro apartados dedicados al teatro, la danza, los audiovisuales y la música), en la sección de teatro se ofrezcan 976 registros de compañías nacionales. ¿Qué programador se puede tragar eso? Máxime cuando en Aragón, salvo 7 u 8 personas, el resto de los programadores anda un tanto despistado, en buena parte, porque tiene que atender a la cultura, al turismo, a los espacios educativos y a otros menesteres que no le dejan tiempo para pensar un poco en la oferta de las compañías, en la demanda de su público y en una lógica y razonable concordancia entre ambas. En una o dos mañanas tira de ordenador (por cierto que el programa de la página, con sus buscadores, es bastante bueno), de esa selva de 976 compañías, hace unas cuantas llamadas telefónicas y resuelve la programación de la temporada. Trabajo hecho, a por otra cosa. Total, ahora, no tiene mucho presupuesto, así que acaba pronto. Su programación es muy probable que no sea la mejor, la de mayor calidad artística, la que puede agradar y elevar el nivel cultural de su pueblo o ciudad. Si el programador decide que quiere una compañía aragonesa (hay un pacto no escrito de que esa programación aragonesa cubra aproximadamente el 50% del total), se va a encontrar con 206 registros de compañías. A uno, que lleva muchos años en la piscina teatral, se le salen las órbitas oculares. Se despeina y pregunta a la lámpara del techo: ¿pero hay en Aragón, un territorio con 1.346.000 habitantes, 206 compañías de teatro? Pues según la página web de nuestro gobierno las hay. Como pueden comprobar la farsa o lo grotesco son subgéneros que existen más allá de la cavidad teatral.

No es que sea una situación nueva, el mal ya venía de antes, pero  la situación se ha agravado notablemente con la llegada del Partido Popular al Departamento de Cultura. Todos los que nos movemos en el panorama teatral sabemos que en Aragón hay entre 20 y 30 compañías profesionales con mayor o menor actividad según la calidad de sus espectáculos y la habilidad de sus distribuidores, factores ambos imprescindibles y no siempre coincidentes. ¿Dónde está el resto? Al habitual número de grupos aficionados que, para gozar de un suplemento a las depauperadas nóminas de sus trabajos habituales, realizan funciones durante los meses de verano (haciendo una competencia ilegal a las compañías que pagan todos sus impuestos y aseguran a sus trabajadores), se han añadido un buen número de actores en paro que, asediados por la crisis, presentan espectáculos nuevos con mayor o menor acierto. Afán de subsistencia del que algo interesante aparecerá. Seguro. A ellos hay que añadir un significativo número de personas que ni son actores ni nada tienen que ver con el teatro pero que sueñan con encontrar algo con lo que comer. Y claro, entretener a los niños no parece nada complicado. La política seguida por la Dirección General de Cultura ha sido abrir la espita a todos. A primera vista es una política de beneficencia, de acoger en su seno a todos los desterrados, todos tienen sus derechos. Pero una mirada más seria nos aproxima a lo que su máximo responsable, Humberto Vadillo, advirtió antes de ocupar su cargo: el Estado no debe intervenir en la cultura, es el Mercado el que debe decidir. El PP está obsesionado con la Cultura, piensa que la Cultura es un microbio de las izquierdas y pone todo su empeño en esterilizar toda manifestación artística que se dirija a la persona con algo diferente a estupidizarla lo más posible. Lo que intenta conseguir es destruir el tejido cultural aragonés que, aún en mantillas, comenzaba a hacer cuerpo.

Como yo sí que creo que la Cultura además de una función estética tiene una función social (y por lo tanto, soy de izquierdas), el señor Vadillo de leer esto, que no lo hará pero espero que alguien se lo cuente, me miraría con condescendencia y se reiría de mí y de mis planteamientos. Pobrecito rojo, pensaría si me leyera. Bueno pues voy a intentar enrojecer a alguien describiendo lo que hay incrustado en el catálogo de la Red Aragonesa de Espacios Escénicos y en el Circuito de Artes Escénicas, en su sección teatral. Por falta de tiempo no he podido recorrer los catálogos de música y danza que, seguro, también traen jugosas novedades.

Podría empezar por lo más o menos normalito e ir subiendo poco a poco la tensión. Pero como soy mejor en la corta distancia del relato que en el medio fondo de la novela voy a empezar a lo bestia.

Lo más bestia que he encontrado es una empresa radicada en La Cartuja (Zaragoza) que se dedica a traficar con una de las más nobles bestias de la fauna hispánica: el toro. Y lo hace con el clásico orgullo del botarate (señor Vadillo, consulte en el María Moliner, “botarate”). Como no me creerían si lo cuento yo, voy a poner la cita textual que en la ficha del catálogo describe las actividades y el historial de la empresa Cartuja Taurina SL Ruedo Bravo, tal cual, con sus mayúsculas y sus erratas (ya saben, cortar y pegar):

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Ruedo Bravo, empresa aragonesa con más de 10 años de experiencia en la organización de espectáculos taurinos y realización de animaciones infantiles a nivel nacional, tiene el placer de ofrecerles, nuestra amplia gama de espectáculos para su localidad, con la máxima seriedad y garantía de unos profesionales, a continuación les detallamos nuestros servicios: • ORGANIZACIÓN DE ESPECTACULOS TAURINOS EN GENERAL. • ALQUILER DE RUEDOS Y CORRALES • OBSTACULOS TAURINOS, EMPRESA ”LIDER” EN OBSTACULOS TAURINOS EN ARAGON, NAVARRA Y LA RIOJA, CON NUESTROS ENTABLADOS, PIRAMIDES, TIJERAS Y TRAMPAS, LES OFRECEMOS LA CALIDAD EN SU FESTEJO. • SUPER GRAN PRIX “RUEDO BRAVO”, UN ESPECTÁCULO UNICO DE DIVERSIÓN Y EMOCIÓN PARA TODOS LOS PUBLICOS ,CON UN MONTAJE ESPECTACULAR DE HINCHABLES, VIBRANTES PRUEBAS ENTRE PEÑAS Y TODOS ELLOS DISFRAZADOS, CON LA POSIBILIDAD DE REALIZARSE CON BECERRAS O SIN ELLAS SEGÚN SUS PREFERENCIAS. • GRAN PRIX “RUEDO BRAVO”, PRUEBAS SUPER DIVERTIDAS CON BECERRAS EN EL QUE LA DESTREZA Y LA VALENTIA SE INTERCALAN. • ENCIERROS INFANTILES, CON NUESTROS “TOROS SIMULADOS” PARA LOS MAS PEQUES Y MAYORES , LES OFRECEMOS EL ESPECTACULO “TAUROZAGALES”, DONDE PODRAN DESARROLLAR TODA SU VALENTIA Y DESTREZA CON LAS DIFERENTES PAG4B Taurozagales. Ruedo BravoSUERTES DE LA TAUROMAQUIA, CON MULETAS, CAPOTES Y SIN OLVIDARNOS DE NUESTROS FESTEJOS POPULARES EN EL QUE TENDRAN QUE PONER ANILLAS, REALIZAR QUIEBROS Y RECORTES, PONERSE DELANTE DEL TORO CON UN ROSCADERO Y CORRER UN ENCIERRO DE CARRETONES EMBOLADOS. • ANIMACIONES INFANTILES, CON CASTILLOS HINCHABLES, MULTIOBSTACULOS Y UN SIN FIN DE HINCHABLES QUE HARA LAS DELICIAS DE LOS MAS PEQUES, ANIMADORA DE BAILE, MAGOS,….TODO LO QUE SE LE OCURRA PARA LA DIVERSIÓN DE LOS NIÑOS. No dude , le aconsejamos, asesoramos y si buscan profesionales contrátenos.

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¿Lo han leído entero? Yo sí. No olviden que están en la sección de TEATRO. Afortunadamente no están en el subgénero Comedia o Dramático, están en el subgénero de Animación que es el más abierto a sorpresas. Pero recuerden que cada vez que un pueblo o una ciudad contrata este espectáculo de “teatro”, el Gobierno de Aragón pagará una parte de su caché atendiendo a que defiende y difunde el teatro. Con los dineros de todos, no con los dineros del señor Vadillo que, por lo visto, tiene enraizadas aficiones taurinas.

El siguiente ejemplo es muy diferente. Se trata de la compañía o empresa Garcia-Adell. Esta “compañía de teatro” la forman Celedonio García y José Antonio Adell, escritores e investigadores de costumbres, folklore y personajes aragoneses. Pensaba que habrían preparado alguna función teatral sobre alguno de sus temas preferidos. Pero lean lo que dice su ficha del catálogo de la sección de teatro:

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Celedonio García y José Antonio Adell han investigado durante más de 25 años sobre temas de Cultura Popular Aragonesa. Han publicado más de 25 libros, más de 800 artículos y han impartido más de un millar de charlas. Han sido premiados con los galardones “Joaquín Costa” Educativo-Cultural 2010 y “Félix de Azara” 2012. Con el nombre genérico de Cultura Popular Aragonesa imparten las siguientes charlas con acompañamiento audiovisual, powerpoint. Temas: 1. Brujas, demonios, encantarias, gigantes y otros seres mágicos de Aragón. 2. Historias de amor en Aragón. 3. “Agua, cultura y tradición aragonesa. El agua en las leyendas y tradiciones de Aragón”. 4. Bandoleros románticos aragoneses: Cucaracha, El Floro, Esteban Cisneros, Mediaroreja, Los Saleros, El Greñicas, Calzapreta… 5. Juegos tradicionales y el nacimiento del deporte moderno en Aragón. 6. Historias y anécdotas de nuestros pueblos. Zaragoza. 7. Historias y anécdotas de nuestros pueblos. Huesca. 8. Historias y anécdotas de nuestros pueblos. Teruel. 9. 25 Años de Adell y García viajando por Aragón. Cultura Popular. 10. El andarín Chistavín y las carreras de resistencia en Aragón. 11. Ritos, creencias y supersticiones en torno a la muerte

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Yo he leído algunos de sus más de 25 libros y más de 800 artículos e incluso he asistido a alguna de sus más de mil charlas. Unos cuantos de sus trabajos están en mi biblioteca (por ejemplo el de Chistavín, el maratoniano andarín de Berbegal, publicado por la editorial Pirineo) y su labor me parece muy loable y merecedora de apoyo. Pero ¿presentar una charla con acompañamiento musical de powerpoint es un espectáculo teatral? O sea, colegas del teatro, actores en paro, directores y empresarios que se las ven y la desean para sacar adelante sus producciones, técnicos de sonido y luces, escenógrafos, músicos, sastres, etc, no se den mal, presenten al Circuito un power point de Luces de bohemia o de Sueño de una noche de verano y déjense de pamplinas, déjense de ensayos, de cargar furgonetas y camiones hasta los topes, de montar durante cuatro o cinco horas los artilugios escenográficos. El Gobierno de Aragón pagará religiosamente su “actuación” con el power point.

También resulta curiosa la inclusión de la “compañía” Scriptorium Taller de Caligrafía, con sede en Binéfar. Su responsable es Ricardo Vicente, calígrafo de profesión. Su representación teatral se puede desprender del historial que aparece en la ficha del Circuito:

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Diplomado en Caligrafía Árabe por la Universidad de al-Azhar (Egipto). País donde ha residido cinco años como profesor trabajando en el Instituto Cervantes y en las universidades egipcias de Ain Shams y al-Azhar. Ha seguido cursos de caligrafía latina en Francia, así como estudios en la Escuela de Perfeccionamiento de Caligrafía Árabe de El Cairo. Instructor de caligrafía en la Biblioteca Nacional de Madrid y en Casa Árabe. Ha realizado sesiones de caligrafía en Bibliotecas, Ferias del Libro y Museos: Feria del Libro de Madrid, Feria del Libro Infantil de Zaragoza, Feria del Libro Aragonés de Monzón, Feria del Libro de Jaca, Feria del Libro Bajoaragonés, Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, Museo de Zaragoza, Museo de Badajoz, Museo de Badalona, Museo de Historia de Tarragona, en la Urueña (Valladolid) Primera Villa del Libro de España, Bibliotecas de Aragón y de la geografía española. Como calígrafo ha realizado trabajos para el Museo de la Biblioteca Nacional de Madrid, Museo de Historia de Tarragona, Diputaciones y Ayuntamientos de España.

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La enseñanza de la caligrafía árabe, carolingia o gótica, las especialidades de Ricardo Vicente, es un taller muy interesante pero nada tiene que ver con el teatro. ¿Quién ha asesorado a esta persona para que se presente en la categoría de teatro dentro del Circuito de Artes Escénicas? Seguro que a él mismo no se le habría ocurrido tal cosa. ¿Quién, dentro del Departamento de Cultura, ha admitido su petición?

La intromisión de la música en el apartado de teatro también es evidente y nadie le indica a la compañía musical que mejor debiera introducir su concierto, pedagógico o no, en la sección correspondiente: la musical. Así, entre varios ejemplos, encontramos a la Orquesta de Cámara de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis que realiza un interesante concierto con antiguas piezas tardomedievales que se interpretaron durante las coronaciones de diversas monarquías hispánicas. La existencia de un hilo narrativo no justifica que su lugar sea en el apartado de teatro. Los conciertos Clásicos Populares de RNE 2 también suelen tener intervenciones explicativas pero todo el mundo sabe que se trata de un programa musical. Por cierto, no sé si habrá tenido algo que ver que el actual presidente de esa honorable sociedad, con más de 200 años de historia, es Domingo Buesa Conde que fue, entre 1996 y 1999, Director General de Cultura. Quizá él les ha asesorado. El señor Buesa es la demostración palpable de que el PP tiene personas cultas, responsables y que escuchan.

Por no cansar más, no quiero volver a entrar en los apartados más numerosos de la sección teatral del catálogo de 2013 que son la Animación (con 68 Para un público menor. Teatro y espectáculo infantil en Aragón (1955-2005). Adolfo Ayusoentradas) y la Animación a la lectura (con 47). Pero sí quiero mencionar algo que ya dejé claro en la monografía Para un público menor. Teatro y espectáculo infantil en Aragón (1955-2005). Cuando en el apartado de Animación las compañías expresan en sus fichas que utilizan globos (aunque digan que hacen globoflexia), hinchables, espuma, camas elásticas, scalextrics gigantes, discomóviles y que pintarrajean la cara de los pobres niños y niñas y que reparten caramelos y golosinas, sospechen que esas compañías no hacen teatro. Como mucho “juegan”, que no es poco, pero hace ya tiempo que todos los estudiosos de estos temas saben separar el juego del teatro. Las carreras de sacos y las cucañas las dirigían desde tiempos inmemoriales los jóvenes que formaban parte de las comisiones de fiestas de los pueblos. Sin necesidad de acudir a una empresa que les libere de ese trabajo. Una carrera de sacos, el botar en una cama elástica o el inundar de espuma una plaza no es teatro. Sí que existen compañías profesionales que realizan animaciones con un argumento teatral, con una interpretación teatral. En Aragón tenemos compañías profesionales ejemplares en el sector, como pueden ser K de Kalle, Artea, PAI, Coscorrón, Caleidoscopio o Titiriteros de Binéfar, que con sus animaciones, pasacalles y verbenas siembran de teatro festivo las calles y plazas de nuestros pueblos y ciudades. También tiemblo cuando me hablan de espectáculos educativos, ecológicos, en defensa de la igualdad entre sexos, solidarios, antirracistas, antibelicistas y saludables. La mayor parte de las veces, no todas, desde luego, esconden tras esas loables intenciones su absoluta incapacidad artística. La mayor parte de las compañías que utilizan dichos lenguajes en sus fichas persiguen simplemente que se les contrate por su buena voluntad y no por su calidad artística y teatral, que suele ser nula y profundamente desmotivadora para los pueblos que los contratan. Son, casi siempre, insufribles pestiños.

Otro grupo o sección muy problemática dentro del apartado de Teatro es la Animación a la lectura. La animación a la lectura está copada por los autodenominados cuentacuentos, actividad que comenzó a surgir en los años 80 y estalló de forma espectacular en los 90. Muchas personas que no saben qué hacer se les ocurre un día que pueden volverse cuentacuentos, como si “eso” fuera algo muy fácil. Los pobres niños se tragan casi todo, pero he asistido a algunas sesiones en las que los niños se entretenían mirando las moscas circundantes o las piernas de la cuentacuentos. En Aragón existe un grupo de cuentacuentistas muy notables y profesionales: Oswaldo que cuenta haciendo malabares, La Chaminera que cuenta entre canciones y piezas musicales, y podemos añadir a bastantes más, como Carmen con Guantes, Lu de Lurdes, Maricuela, Charraire, Galeón y otros. A estos se han ido añadiendo nuevas incorporaciones. Su campo de actuación suele centrarse, aunque no de forma exclusiva, en las bibliotecas. Y por ahí creo que van los tiros. Se debe crear un auténtico programa de Animación a la lectura en la que podrían entrar algunos cuentacuentos cuyo repertorio e interpretación tuviera que ver con animar a que niños y niñas busquen en las estanterías de la biblioteca libros para leer. También entrarían talleres y actividades destinadas a fomentar la lectura y escritura como aquellos tan interesantes que realizaban personas como Fernando Lasheras, Carlos Grasa, Concha Nasarre o Eugenio Arnao, entre otros. Lo de desgajar la Animación a la lectura del Teatro ya se ha intentado en alguna ocasión pero no sé por qué siempre vuelve a estar mezclado.

¿Cuáles son las razones de todo este desaguisado, de toda esta menestra donde entran ingredientes tan dispares? Ya he mencionado una de ellas, la principal: la desafección personal del Director General. No le gusta el teatro aragonés, no le gusta el cine aragonés, no le gusta la pintura aragonesa, no le gusta nada que huela a Cultura sea aragonesa, española o parisina. ¿Por qué pues aceptó el cargo? Como simple escalón de paso hacia pisos más altos. Pero se olvida de que sólo escalan aquellos que son capaces de gestionar y nuestro Director General manifiesta sobradamente una absoluta incapacidad para gestionar losHumberto Vadillo, director general de Cultura del Gobierno de Aragón museos, los teatros, los festivales, solo se preocupa de su pose y de su peinado. No se da cuenta de que las fotos se las hacen frente a un precipicio por el que va a caer. Liquidó el Centro Dramático de Aragón, con la connivencia de algunos que creyeron que así se iba a aumentar el dinero en otras partidas, y pasó a su director liquidado para que liquidase ahora el Museo Beulas del CDAN. Puso en rebajas los Festivales de Verano, que eran un motor turístico de primer orden. Puso a dieta estricta a la Red Aragonesa de Espacios Escénicos. Se desentiende hasta de los proyectos privados como el Teatro de la Estación, el Teatro Arbolé, el Teatro de las Esquinas o el Teatro Olimpia. ¿Pero no era usted un defensor de la empresa privada? Liquidó la Muestra Aragonesa de Teatro que era la pieza fundamental para que ese espantoso catálogo que acabamos de describir tuviera una cierta lógica y un cierto orden.

Alguien tendría que poner orden en ese desorden planificado que usted ha conseguido cocinar. Pero, ¿quién? Los únicos funcionarios que había en su departamento con conocimientos de las compañías y de sus espectáculos, con conocimientos de producción y gestión teatral, fueron fulminados uno tras otro. Las compañías tenían con ellos sus más y sus menos pero al menos tenían cierta idea y cierta ilusión por su trabajo. ¿Sabe usted que si ayuda a la producción de una buena obra de teatro y ésta se distribuye bien, la cantidad de impuestos que devuelve al Estado supera con creces la ayuda económica que se le dio? Tengo datos de algunas de ellas. Le pongo los que mejor conozco. Cajal, el rey de los nervios, la obra que ha representado este año a Aragón en los Premios Max, recibió en 2009 una ayuda a la producción de 12.000 euros (lo que suponía un 46% del total de coste de la producción). Sólo en concepto de IVA ha devuelto al Estado 28.736 euros. Añada usted ahora los pagos a la SS, el IRPF de sus empresarios y trabajadores, etc. Donde usted ve subvenciones tiradas a los cerdos otros verían inversión y rendimiento. Un rendimiento, por cierto, muy superior al de la Bolsa de Madrid. Pero para tener una idea de en qué compañías invertir hay que tener expertos en nómina. Funcionarios que presientan qué producción teatral va a tener salida y cuál no. Expertos que acudan a los ensayos, que pregunten sobre sus planes de distribución, que tomen asiento el día del estreno. Expertos que conozcan el terreno que pisan y que estén atentos a las nuevas compañías que surgen con fuerza e ilusión. Expertos que participen en la organización de ese escaparate que era la Muestra Aragonesa de Teatro, donde las compañías presentaban allí, a todos los programadores de Aragón, los resultados de su trabajo. Porque el teatro se “ve” y se “siente” en escena y no en la página web. Pero para eso hay que saber y hay que saber hacer. Su incultura cultural es más kilométrica que la Muralla China, la cual no fue construida por Mao Tse-Tung.

Hubiera querido hacer un texto con mayor empaque literario, pero me ha salido un artículo sucio y enrevesado. Tengo que formalizarme e intentar ser algo más amable. Acudir a las celebraciones y a las galas, saludar a todo el mundo y buscarme la limosna o, al menos, el halago de los dirigentes. Porque los halagos no entran en presupuestos. Pero ya soy mayor, no sé si me voy a poder jubilar un día y, la verdad, ya he perdido la esperanza de tener algún día una calle con mi nombre. Me limitaré a explicar telegráficamente lo que, de ser más amable, hubiera tenido que desarrollar en este escrito.

Desde que publiqué mi monografía sobre el teatro y espectáculo infantil en Aragón (Centro Dramático de Aragón, 2007), han ocurrido también unas cuantas cosas importantes en los “teatros otros” aragoneses.

Quizá donde más cosas han pasado es en el mundo de los títeres. En 2008, al calor de la expo zaragozana, Arbolé abrió su flamante nave teatral. Junto al teatro del TOPIC (Centro Internacional del Títere de Tolosa), inaugurado al año siguiente, resulta una referencia ineludible en toda España. Su programación es mayoritariamente de espectáculos de títeres aunque también se pueden ver obras de teatro convencional, conciertos, recitales y otros eventos. Ahora está Leo Bassi y luego viene la guitarra de Pepe Habichuela, no está nada mal. Sólo arriesgando se saca rendimiento. En 2013, hace unos días, Arbolé celebraba el 30 cumpleaños de Pelegrín, el títere que fue su abanderado, el que les consiguió pitanza en aquellos difíciles tiempos en que Iñaki Juárez daba puñetazos en la mesa de la Diputación cuando le echaban en cara que el teatro de títeres no era “teatro” y por ello no entraba en los circuitos culturales. Pelegrín continúa sacándoles las castañas del fuego.

Titiriteros de Binéfar. Paco ParicioTitiriteros de Binéfar sigue siendo la compañía aragonesa con más tirón nacional e internacional. Han sabido cultivar un público fiel y entusiasta de sus espectáculos. Y la sabiduría escénica de Paco Paricio alcanza niveles de leyenda. Su aproximación al bufón popular, al payaso de circo ambulante, al saltimbanqui que dice verdades como puños, es cada día más profunda. Si la columna cervical de Pilar Amorós (una enfermedad profesional del titiritero) no puede ya soportar la trepidante marcha de la compañía, y le ha hecho reducir el número de sus intervenciones, por el contrario su hija Eva Paricio está cada día más presente y más resuelta. Una trayectoria artística y de compromiso social que hizo que en diciembre de 2009 recibieran el I Premio Nacional de Teatro para la Infancia y la Juventud. Y nadie puede perderse sus programaciones en la Casa Pirenaica de los Títeres en Abizanda, que ellos regentan. Siempre muy cuidada y con sorpresas especiales.

Títeres de la Tía Elena. Helena Millán maquilla a Cajal.Helena Millán, al frente de los Títeres de la Tía Elena, ya avanzó que venía fuerte con su Cabaret Contratiempo (2004), un espectáculo exclusivamente para adultos y se reafirmó con Zíngaro Zirkus (2008), estrenado en la Expo con la presencia en escena de cuatro músicos y tres marionetistas de hilo. Ambas obras contaron con la dirección de lujo de Joaquín Murillo y con la excepcional violinista Tereza Polyvka. Pero el éxito ha llegado con su Cajal, el rey de los nervios, dirigido por el pintor Ignacio Fortún, que ha conseguido un Premio FETEN 2010, el Premio a la mejor producción aragonesa en la extinta Muestra Aragonesa 2010 y ser obra candidata a los Premios Max 2012, algo muy difícil de lograr para una compañía de títeres, para una compañía de los “otros teatros”.

Dentro de este espacio dedicado a los títeres habría que mencionar el reciente estreno de Víctor y el monstruo, basado en el Frankenstein de M.W. Shelley, que acaba de recoger muy buenas críticas en FETEN 2013. Una coproducción entre los baleares Ferreret Teatre, la catalana Anna Roca y las aragonesas de Esencia Producciones. Las dos aragonesas, Elena Gómez y Pilar Barrio, han creado una “cosa” muy interesante, con esencia a mujer sensible, sabia y despierta. No lo sabremos hasta más adelante pero pinta muy bien. Esencia Producciones toca todas las teclas del teatro, desde la producción, hasta la distribución, hasta el “acompañamiento” y hasta cosas muy nuevas que a mí me confunden pero que, repito, huelen muy bien. Victor y el monstruo, en la que ellas participan como actrices junto a Anna Roca, tiene además de su calidad artística, un meditado plan de distribución que incluye un diseño espectacular y la representación en cuatro lenguas. Han tenido muy buena escuela y han sabido saltar en el momento adecuado. Olé por vosotras.

El actual panorama del mercado hace que el número de actuaciones haya disminuido para todos pero las demás compañías profesionales de títeres que nombraba (Teatro de Medianoche, Imago Mundi, Taraneya y Trapalanda), siguen navegando. También aparece y desaparece en variopintos espacios, como en las Noches de Juglares del Parque Delicias, el inescrutable Karlos Herrero. Y se detecta la eclosión de nuevas compañías en manos de jóvenes, algunas de ellas muy activas como Títeres sin cabeza, Teatro Brújula de Papel o Teatro de marionetas El Antídoto.

Entre las menciones tristes hay que lamentar la muerte de Jordi Pinar en febrero de 2012 en su ciudad natal de Barcelona. Viejo amigo, titiritero a la antigua usanza, embaucador y fascinante, lento  fumador de haschich, creador en 1984 de la compañía Momo. Entre las personas que lo visitaron en el Miguel Servet, durante su anterior hospitalización en Zaragoza, pude ver a Domingo Castillo, Javier Brun, Helena Millán, Sol Jiménez, Jordi Bertrán, Iñaqui Juárez y seguro que otros que no coincidieron conmigo. A su lado, dándole de comer estuvo siempre Luis Felipe Alegre. Son cosas que yo no olvido.

Al! Festival. Centro Cívico de La Almozara, ZaragozaSe han seguido manteniendo los dos Festivales de Marionetas de Zaragoza: el Parque de las Marionetas para los octubres del Pilar y el que más me emociona, el pequeño pero muy interesante Al! Festival que dirige con tesón y sabiduría Carmen Sánchez en el Centro Cívico Almozara. Para acabar de demostrar la pujanza de los títeres en Aragón tenemos que hablar de la sección aragonesa de la Unión Internacional de la Marioneta (UNIMA) que desarrolló en 2007 una exitosa Escuela de Verano en Caspe para alumnos de las Escuelas de Teatro de toda España, en 2008 una Muestra de Títeres de Aragón de un mes de duración con conferencias, exposiciones, talleres y actuaciones en varios teatros y salas de Aragón, y ya lleva cinco cursos, desde el 2008-2009, impartiendo un módulo de títeres y marionetas en la Escuela Municipal de Teatro que coordina la profesora Arantxa Azagra. UNIMA es una organización internacional fundada en 1929 en Praga y que agrupa a titiriteros de más de 70 países. En el 2016 celebrará en San Sebastián y Tolosa su XXII Congreso Mundial, donde nuestra sección aragonesa participará activamente. Siempre he defendido que la facción más fuerte del teatro aragonés está en su teatro de títeres. El que exista una asociación que agrupa a miembros de la práctica totalidad de compañías aragonesas es un ejemplo de que estando unidos se pueden desarrollar muchos proyectos. Y si las instituciones apoyaran un poco se podría hacer mucho más.

Caleidoscopio es una compañía que trabaja desde la animación hasta el teatro de sala con espectáculos donde conviven en muchas ocasiones títeres, cabezudos y otras figuras con actores y muy diversas técnicas teatrales donde destaca el teatro de luz negra. En 2009 visitó Nueva York y en 2011 celebró con una magna y magnífica exposición en el Centro de Historias sus más de 25 años de teatro para jugar. Su forma de jugar sí que es teatro. Exposición de Caleidoscopio

La PAI es un invento muy difícil de definir pero con una de las trayectoria más sensatas, más brillantes y más creativas del teatro aragonés. Ellos surgieron creando nuevas formas de acción teatral infantil, de acción educativa y de celebración festiva. Todo mezclado pero impregnado de un sello inconfundible. Su última aventura es ese Espacio Bebé inaugurado hace solo unos días, al que algunos le acusarán de guardería posmoderna pero que seguro es algo mucho más. Desde aquí, que sea todo un éxito.

Artea, K de Kalle, Coscorrón siguen batiéndose el cobre en ese campo de la animación teatral que es teatro. Desgraciadamente cuentan con decenas de agrupaciones que emplean métodos no teatrales para entretener a los niños. Y que ofrecen espectáculos que muchas veces rayan en la estupidez más absoluta o en la juerga más chabacana.

En el campo del circo y del teatro-circo además de las compañías Civi-Civiac que toca los campos de la magia y el faquirismo, Nostraxladamus y Decúbito Supino, han surgido pequeñas agrupaciones que presentan cierto interés y que reconozco debo seguir más de cerca.

En el campo de teatro de actor hay que destacar el giro que ha dado una compañía clásica como Pingaliraina, muriendo y renaciendo a la vez con el nombre de Los NavegantesLos Navegantes. Mantiene buena parte del repertorio anterior, como el íntimo y muy brillante Simoon en la luna, estrenado en 2009 y escrito por uno de los mejores autores de textos infantiles de España, mi amigo Daniel Nesquens.

Teatro Che y Moche (¡Que te calles!)  y Teatro del Temple (Piel de asno) siguen confeccionando algunas obras infantiles dentro de su repertorio de teatro, pero su principal intervención en estos últimos años tiene que ver con la materialización de ese nuevo espacio teatral en Zaragoza: el Teatro de las Esquinas, inaugurado a bombo y platillo en 2012. No es casualidad que sean las compañías aragonesas que han conseguido cada una un Premio Max Revelación (dos de los once celebrados hasta la fecha en la esa categoría autonómica). Y el Temple habría conseguido dos de no pasar lo que pasó. En los peores tiempos posibles han emprendido una aventura empresarial inaudita, con un coraje aleccionador y con una programación muy inteligente. En ella se encuentra incluida una infantil los domingos por la mañana y en tiempos festivos que ha aportado a la ciudad la presencia de importantes compañías nacionales. No quiero dejar de mencionar una obra como Einstein y el Dodo, de Ricardo Joven, producida por el Temple. Una obra que seguro gusta a ese público juvenil tan olvidado por las compañías teatrales y por las instituciones.

Tranvía Teatro ha cumplido 25 años en 2012 y ha remozado su Teatro de la Estación para celebrarlo. Entre sus líneas de producción destaca su atención al público juvenil con obras como El hospital de los podridos y Soñar dentro del Espejo.

Viridiana mantiene en su repertorio una buena porción de espectáculos dirigidos tanto para público juvenil como para infantil (de sala y calle) que ya fueron comentados en mi monografía.

Seguro que olvido mil cosas que tendría que comentar. Pido perdón por adelantado. Por ejemplo, tendría que haber hablado de la labor dentro del teatro infantil de la CAI e Ibercaja. Espero que se aclare el horizonte bancario pero mucho me temo que sus aportaciones disminuyan ostensiblemente. Ojalá me equivoque. O de Joaquín Melguizo, crítico teatral de Heraldo de Aragón, que sigue depositando sus codiciadas estrellas en los espectáculos infantiles (¿que tendrá queTitirilata, Festival Internacional de Títeres de Remolinos ocurrir para que se decida a poner un 5 estrellas?), cada vez con más oficio y experiencia. O de los ciclos navideños de teatro infantil en el Principal y el Mercado, que debieran extenderse a otras estaciones. No voy a mencionar las actuaciones de los centros comerciales. No me gustan aunque repartan su pizquita de pan. Pero sí es imprescindible nombrar a La Campana de los Perdidos que mantiene su programación dominical. Lo de Rodo no tiene precio. Para premiarle por su labor no le han dejado jubilarse. Está bastante cabreado. O las locuras de David Giménez en Remolinos (Zaragoza) que depositó una lata gigante (un contenedor del puerto de Barcelona) en un jardín y ha creado una fantástica programación cultural que incluye exposiciones, conciertos, cenas de autor y festivales de títeres como Titirilata. Y, por fin, una librería que tiene un nombre muy hermoso: El Teatro de los Libros. Me gustan las librerías que tienen en su panza un escenario.

En el teatro Principal nos juntamos unos cuantos para levantar nuestro pañuelo blanco y despedir a Mariano Cariñena, autor, escenógrafo y director también de obras infantiles. Había mucha vieja guardia y un puñado de futuros actores y actrices de la Escuela que, junto a otros, él fundó. Faltaban muchos de las edades intermedias. Cada vez me interesan menos. Y cada vez me interesan más los jóvenes. Además de trabajar la voz y el cuerpo tendrán que aprender muchas más cosas. A no dejar que les gobiernen gaznápiros cuyo objetivo es lapidar voces y cuerpos. A no negociar nunca con sus abanderados el reparto de unas migajas. A respetarse y quererse entre ellos. Porque las voces y los cuerpos están para eso. Y para salir a escena y sacar del público, respetable público, un puñado de emociones.

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