Enrique Fierro

Poemas de Enrique Fierro

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Enrique Fierro

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DONDE LA SIESTA DEL FAUNO

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La siesta del fauno donde la luz de Austin
la luz de Austin donde pecho palpitante
pecho palpitante donde los tristes trópicos
los tristes trópicos donde la nieve blanca
la nieve blanca donde caballo muerto
caballo muerto donde tarde secreta
tarde secreta donde mi prima Gladys
mi prima Gladys donde los días crueles
los días crueles donde deslices varios
deslices varios donde amores y espanto
amores y espanto donde la Vía Láctea
la Vía Láctea donde la piel que toco
la piel que toco donde no fuiste nadie
no fuiste nadie donde te dije todo
te dije todo donde los propios ojos
los propios ojos donde nada se sabe
nada se sabe donde fisura y corte
fisura y corte donde la letanía
la letanía donde nunca llegaste
nunca llegaste donde los pocos muchos
los pocos muchos donde Montevideo
Montevideo donde la cabellera
la cabellera donde la pesadilla
la pesadilla donde fosa común
fosa común donde todo es mentira
todo es mentira donde blanco y celeste
blanco y celeste donde vino y se fue
vino y se fue donde carta perdida
carta perdida donde insecto de la nada
insecto de la nada donde dos orquestas
dos orquestas donde la siesta del fauno

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separador_25de RESTA

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POR LA VUELTA DE LOS ÁNGELES

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Piedra que se coloca con la mano.
Mano que se lleva a la cabeza.
Cabeza que se llena de pájaros.
Pájaros que se entienden con la noche.

Piedra que se coloca con la mano
que se lleva a la cabeza
que se llena de pájaros
que se entienden con la noche.

Como aquella piedra
que se coloca con la mano
que se lleva a la cabeza
que se llena de pájaros
que se entienden con la noche.

Así afanes y tareas
de la ronda nocturna
de los ángeles
(la duda ofende)
para llegar a ninguna parte.


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    de RESTA

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SÚPLICA DE SÁBADO

Súplica de sábado
en el desierto: runas,
pliegues de las historias
rústicas y en colores
sordos como tu voz.
Deambulas por la hoja
de ruta de tus viajes
hacia aquel mudo parque
que nunca abandonaste,
al que nunca llegaste,
al que no llegarás.
Pierdes el tiempo, ave
que vuela y que te ignora,
mientras piensas y piensas
en tus amados muertos
presentes y que esperan
que abandones la tarde
de juegos y fantasmas,
que te unas a ellos
y alimentes el fuego
de la verdad. Oremos.

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de RESTA

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