Ciencia

Odón de Buen

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El poeta Antonio Pérez Morte falleció hace poco más de un año. Antonio Pérez Morte había nacido en la localidad zaragozana de Zuera, al igual que Odón de Buen, de cuya biografía y obra era un magnífico conocedor.  En abril 2007 la revista El Cronista de la Red publicó este artículo del poeta sobre el científico y humanista (el texto era a su vez una actualización y puesta al día de otro previo que Pérez Morte había publicado en 2003 en la revista Trébede). Creemos que está bien recuperarlo ahora nuevamente, con motivo del centenario de Odón de Buen, sirviendo así para recordarles a ambos.

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LAS CENIZAS DEL ZUFARIENSE ODÓN DE BUEN Y DEL COS RETORNARON A SU PUEBLO, HACE AHORA CUATRO AÑOS, TRAS UN LARGO EXILIO. HABÍA NACIDO EN LA VILLA ZARAGOZANA DE ZUERA EL 18 DE NOVIEMBRE DE 1863 Y MURIÓ EN EL EXILIO MEJICANO EL 3 DE MAYO DE 1945. ENTRE ESTAS DOS FECHAS MEDIAN MÁS DE OCHENTA AÑOS DE UNA VIDA LARGA, DURA E INTENSA, EN LA QUE ESTE INSIGNE OCEANÓGRAFO DE TIERRA ADENTRO, REALIZÓ IMPORTANTÍSIMOS ESTUDIOS CIENTÍFICOS Y REVOLUCIONÓ EL CAMPO DE LA DOCENCIA. DARVINISTA, LIBREPENSADOR Y REPUBLICANO, DE BUEN SE TOPÓ CON LOS SECTORES MÁS REACCIONARIOS DE LA IGLESIA Y FUE APARTADO DE SU CÁTEDRA POR EL GOBIERNO DE CÁNOVAS. MILITÓ EN LAS FILAS DE NICOLÁS SALMERÓN, POR CUYA CANDIDATURA (PARTIDO REPUBLICANO CENTRISTA) FUE CONCEJAL DE BARCELONA Y SENADOR.

LA GUERRA CIVIL LE SORPRENDIÓ EN MALLORCA, DONDE FUE APRESADO. PERO HASTA ESTE PUNTO LLEGÓ LA PRESIÓN INTERNACIONAL DE PAISES COMO INGLATERRA Y DINAMARCA, LOGRANDO IMPEDIR QUE FUESE ASESINADO. TRAS UN AÑO EN LA CÁRCEL FUE CANJEADO POR DOS MIEMBROS DE LA FAMILIA PRIMO DE RIVERA Y QUEDÓ EN LIBERTAD. AL FINAL DE LA CONTIENDA, CUANDO LA VICTORIA DE FRANCO ESTABA YA MUY CERCA, ODÓN MARCHÓ A FRANCIA, Y LUEGO A MÉJICO, DONDE MURIÓ ATORMENTADO POR LA AUSENCIA DE RAFAELA (SU MUJER, FALLECIDA EN 1941), EL RECUERDO IMBORRABLE DE SU MALOGRADO HIJO SADÍ (FUSILADO POR LOS SUBLEVADOS EN SEVILLA, EN SEPTIEMBRE DE 1936), Y EL VIEJO SUEÑO DE SU IMPOSIBLE REGRESO.

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Odón de BuenOdón de Buen siempre soñó volver a Zuera, lo dejó escrito con nostalgia, en las primeras, estremecedoras páginas de sus interesantísimas memorias, pero no pudo ser, aquel sueño fue como tantos otros un deseo incumplido.

Zuera, su pueblo, tampoco le olvidó, los numerosos homenajes que la Villa ha rendido al padre de la oceanografía española, durante los últimos años, así lo demuestran. En estos últimos años, además de rendirle un merecido reconocimiento, se reeditaron algunos de sus libros, De Kristianía a Tuggurt, Síntesis de una vida política y científica y Mis memorias (Ayuntamiento de Zuera/Institución Fernando el Católico).

Odón de Buen y del Cos nació en Zuera (Zaragoza) el 18 de Noviembre de 1.863, en el seno de una familia modesta. Sus padres, Mariano de Buen Ropín (sastre de esta villa) y Petra del Cos Corroza, tomaron conciencia muy pronto de la extraordinaria agudeza de aquel niño con cara de listo, que al margen de su gran capacidad intelectual, llevaba una vida similar a la de sus compañeros, con los que participaba activamente en juegos y travesuras infantiles. Sus profesores, Martínez y Casaña, le impartieron en Zuera clases de historia natural y de latín, y le aconsejaron continuar sus estudios. Odón fue becado para estudiar el bachillerato en el Instituto de Zaragoza, ciudad a la que sus padres decidieron trasladarse para facilitar su educación.

Con la mudanza a Zaragoza, la economía doméstica se tambaleó obligándoles a llevar una vida todavía más humilde, pero los progresos constantes del joven lograron que jamás se arrepintieran. Las dificultades económicas no impidieron a Odón, que su carácter abierto le llevase a hacer grandes amigos, entre ellos los hermanos Royo Villanova: Luis, Ricardo y Antonio. Una beca obtenida por los buenos resultados obtenidos en el bachiller, le da la oportunidad de cursar estudios universitarios tras realizar el curso preparatorio en la Universidad de Zaragoza. Madrid y la carrera de Ciencias Naturales serán su destino.

En la capital de España, pensionado una vez más por el Ayuntamiento de Zuera, amplió su formación académica gracias a las lecciones teóricas y prácticas de algunos profesores de reconocido prestigio, como Don Máximo Laguna o Don José Macpherson, con quien llegó a mantener una gran amistad. Con él realizó excursiones a la sierra madrileña, y en su laboratorio, excelentemente dotado de material, estudió la técnica petrográfica.

Macpherson, según Odón de Buen

“era gaditano y reunía a la genialidad y gracia andaluza, la constancia, la persistencia y la paciencia anglicana. Macpherson practicaba la alta geología, no la ramplona del conocimiento superficial de los terrenos; escudriñaba al microscopio las estructuras, la génesis y la evolución de las rocas…”

Las enseñanzas de Macpherson marcaron su educación científica y su obra posterior, además de amenizar una vida, todavía falta de atractivos. Fueron años en los que el estudiante zufariense tuvo que aprender a dividir su tiempo, para poder asistir a las aulas como alumno e impartir clases que le permitiesen ayudar económicamente a su familia. Entre sus primeros alumnos se encontraba el futuro dictador Miguel Primo de Rivera:

“Miguel Primo de Rivera era un muchachillo travieso, genial, vivo, cuyo carácter despertaba en sus compañeros vivas simpatías; creo recordar que se preparaba para ingreso en en una escuela de ingenieros, pero se le atragantaban las matemáticas y estaba siempre apelando a mí para que le sacara de apuros… Recuerdo un episodio, que Miguel recordaba también en las postrimerías de su vida. Alejo Sesé me trajo, al volver del veraneo, una preciosa pistolita de Eibar, con las incrustaciones de ave que han dado fama a esa industria. Me la pidió y como era natural se quedó con ella; pero manejándola se hizo sangre en una mano; primera herida de arma de fuego que sufrió el futuro dictador. Más tarde ingresaba éste en la Escuela Militar y salía muy joven, oficial de infantería.”

Durante este periodo estudiantil, Odón, realizó estudios de hierbas y plantas, que incluiría más tarde en los anales de Historia Natural (1883). Fue compañero y amigo de un estudiante de farmacia llamado Vicente Castelló, quien junto con su tío Pablo, se compadeció de su duro trabajo, rescatándole de las casas de huéspedes y llevándole a vivir a su propio domicilio. En aquel ambiente acogedor y familiar, fortaleció su espíritu y su salud física, y creó junto a Vicente un Anuario Científico Español.

En 1885 se declaró el cólera, la epidemia invadió las riberas del Ebro y del Gállego, y Odón regresó junto a su familia, en la que hubo bastantes bajas. Su padre, todavía joven también murió:

“…Tuvo el consuelo de verme con la carrera terminada, pero no la suerte de verme disfrutar de la posición que logré crearme. Quedaron a mi amparo mi madre y mis dos hermanas. La mayor, Benigna, era animosa y muy inteligente; la menor, Pilar, más desgraciada. Sobrevivió mi abuela María, en la que tuve siempre, lo mismo que en mi tío Francisco, el mejor amparo. ¡Qué verano tan triste! ¡Y en que estado de ánimo volvía a Madrid, dispuesto a trabajar y luchar sin descanso!”

De nuevo en Madrid, recibió una noticia importante, iba a ser protagonista de una gran experiencia: había sido seleccionado para realizar Odón de Bueninvestigaciones científicas a bordo de una enorme y vieja fragata de madera llamada “Blanca”, superviviente de la batalla naval del Callao. La Marina de Guerra había preparado un viaje alrededor del mundo para instrucción de jóvenes oficiales, pero la falta de presupuesto lo redujo a dos etapas: la primera de ellas al norte de Europa, y la segunda por el Mediterráneo y la parte septentrional de África. Ambas estuvieron plagadas de incidentes, contratiempos e incomodidades, pero en ellas se decidió la vocación oceanográfica de Odón de Buen.

En estos viajes pudo visitar varios museos de ciencia y contactar con otros naturalistas europeos, así como conocer el Laboratorio de Biología Marina que el gobierno francés había ubicado en Villefranche, entre Niza y Mónaco, y donde trabajaba en aquel momento, el prestigioso biólogo Hermann Fol.

Las numerosas peripecias del viaje, no impidieron a Odón, realizar importantes estudios. Recogió dos especies de isópodos, que fueron clasificados con nombre alusivo a su descubridor: Metopontus Bueni y Porcelio Bueni. De Buen, volvió de este viaje con grandes cantidades de material, que sirvieron de base a otros grandes estudiosos, para fundamentar sus teorías. En su petate trajo también, un montón de experiencias, que relató durante unos meses de descanso en Zuera:

“…escribí un libro relatando el viaje que titulé De Kristianía a Tuggurt, descriptivo y lleno de juicios inocentes; mi obra primera que hallo ahora llenísima de defectos, como escrita por un ingenuo, no por un ingenio, salido apenas de las aulas reducidas de una facultad pobre por todos conceptos y que no tenía la menor experiencia social. Pero aún con estos defectos, los relatos de viajes comenzaban a interesar al público y pude vender un número de ejemplares, inusitado en aquellos tiempos. Para escribir el libro me sirvieron de base las crónicas del viaje que me publicaba Ariño en el Diario de Avisos de Zaragoza, popular diario que fue escuela de periodistas aragoneses.”

De Buen llegó a Madrid con la intención de ganar una cátedra en la Universidad. No se había desvanecido su espíritu aventurero, pero necesitaba la estabilidad económica suficiente para poder casarse. Preparó el concurso de la cátedra de Valladolid, en la que participó sin éxito. Poco después, en 1889, obtuvo la de Zoología en la Universidad de Barcelona, que ocuparía hasta 1911, año en el que se trasladó a la Universidad de Madrid.

La Facultad de Ciencias de Barcelona, no gozaba por aquellos años de prestigio. Los profesores manifestaban permanentemente su deseo de trasladarse a otras universidades. La enseñanza teórica era impartida con esquemas trasnochados y la práctica apenas existía. La llegada de Odón revolucionó aquel tristísimo panorama. Creó la Sección de Ciencias Naturales, introduciendo material científico muy moderno para aquella Odón de Buenépoca. Las prácticas de laboratorio y las salidas al campo pasaron a ser algo habitual. Estableció una colaboración estrecha y fecunda con la Estación Biológica de Banyuls. Escribió unos manuales de consulta muy extensos, en ellos, explicaba los fenómenos naturales, con planteamientos evolucionistas que rehuían rodeos y pormenorizaciones excesivas.

Este zufariense, considerado como uno de los principales introductores del darwinismo en España, sufrió fortísimas presiones por parte del obispo de Barcelona, cardenal Casanyes, que declaró herética su obra didáctica. Casanyes dirigió una operación de acoso, que acabó con la separación de la cátedra a Odón de Buen. Este hecho provocó el cierre de la Universidad y disturbios callejeros de numerosos estudiantes que no aceptaban su destitución. El gobierno francés para apoyarle le nombró Oficial de Instrucción Pública.

“Era el año 1896. En octubre del anterior, los elementos reaccionarios de Barcelona, seguramente apoyados por los jesuitas e incitados por profesores arcaicos de la Universidad, lograron del Gobierno de Cánovas del Castillo que se me suspendiera en el ejercicio de las cátedras universitarias que desempeñaba hacía siete años. Para el profesorado clerical hicieron mis lecciones, desde el primer curso, el efecto de una bomba. Rompía con una tradición arraigada en lo que llamaban enseñanza de las Ciencias naturales: memorista, descriptiva, sistemática, una sucesión de clasificaciones y nombres raros que eran el tormento de los estudiantes y les hacían odiar la Geología, la Mineralogía, la Botánica y la Zoología…”

Odón acabó desde la primera clase con esa enseñanza caduca, organizó prácticas y puso en manos de los alumnos el microscopio y el bisturí. Inspiró sus lecciones de los seres vivos en la Biología y en la Química biológica, y en la espléndida Biología de Letourneau; dio al estudio teórico y práctico un carácter biológico y apuntó una filosofía fundada en la evolución. Explicó lecciones de una Geología y una Mineralogía vivas y evolutivas. Llevaba a sus alumnos al campo a estudiar la Naturaleza, y poco a poco fue ganando la simpatía y admiración de su joven alumnado.

odon73_400En las campañas políticas, difundía fervientemente las ideas republicanas y librepensadoras. Colaboraba también en las “Dominicales” del librepensamiento que dirigía Fernando Lozano. Allí conoció a la hija de este, Rafaela, una mujer llena de virtudes, que influiría decisivamente en su vida; con ella contrajo matrimonio en agosto de 1889 y tuvo seis hijos: Demófilo, Rafael, Sadí, Fernando, Elíseo y Víctor.

Publicó una Historia Natural completa (Zoología, Botánica y Geología) con ilustraciones y grabados, que tuvo una gran aceptación en España y algunas repúblicas de América. Algunos profesores retrógrados promovieron junto a los jesuitas la excomunión de estos libros, pero erraron los malintencionados censores, por-que de Buen no había declarado de texto sus libros y tampoco los impuso ni los recomendó a sus alumnos.

En un Congreso Internacional de Librepensadores, celebrado ese mismo año, se reunían numerosos científicos y parlamentarios, y Odón organizó una expedición de más de trescientas personas, fletando un barco que realizó el viaje entre Barcelona y Civitavecchia. Tras este encuentro mundial que presidió el celebre naturista y filósofo Ernesto Haeckel, comenzó el día 2 de Octubre su curso en la Universidad:

“A los pocos días, anunciaban los periódicos de la noche el acuerdo del Consejo de Ministros, suspendiéndome en el desempeño de mis cátedras. Se envió al rector de la Universidad, la real orden consiguiente, para que se me comunicara, documento que nunca llegó a mis manos, ni vieron mis ojos. Porque se armó la de Dios es Cristo, como vulgarmente se dice. Cuando fui al siguiente día a dar mi clase, me esperaba ante el edificio universitario una muchedumbre de estudiantes y de obreros que me acompañaron hasta el aula, incapaz de contenerles, y a los gritos de ¡viva Odón de Buen!, invadieron las galerías que conducen a la rectoral, echaron por la ventana los muebles del rector, y tras ellos hubieran también arrojado al imprudente profesor si amigos míos juiciosos no lo hubieran evitado”.Se cerró la Universidad; hubo disturbios callejeros, en los que fue apedreada la residencia del obispo, la del marqués de Comillas y las de otros significados clericales. Yo reanudé mis lecciones, con enorme concurrencia de estudiantes, en el gran salón del Centro Federal, y organicé mis excursiones como si nada hubiera pasado. Pero los disturbios se reanudaban todos los días y mantuvieron la zozobra en Barcelona, hasta que llegó diciembre y con él, las vacaciones de invierno. El Gobierno meditó seriamente el conflicto y parece que oyó saludables consejos del general Weyler, capitán general de Cataluña, disponiendo, al fin, que al comenzar el año volviese yo a dar mis lecciones”.

En 1906 puso en funcionamiento un laboratorio oceanográfico en Porto Pi (Palma de Mallorca) al cual siguieron otros en Málaga, Vigo, Las Palmas de Gran Canaria… En estos laboratorios se formaron varias generaciones de oceanógrafos.

Odón, que comenzó renovando la enseñanza, abrió con sus estudios un campo de investigación inexistente hasta entonces en nuestro país. Fundó el Instituto Español de Oceanografía y difundió el resultado de sus trabajos a nivel internacional, además convenció a numerosos políticos e intelectuales de la importancia de su labor científica.

 A partir de 1908, realizó una serie de campañas a bordo del Averroes y de algunos navíos de la marina de guerra equipados con instrumental apropiado, que dieron a de Buen, oportunidad de trazar cartas de navegación, estudiar los fondos del estrecho de Gibraltar, analizar las corrientes, la fauna y flora mediterráneas y determinar las migraciones de las especies…

Coincidió con Ramón y Cajal y el Dr Martínez Vargas en la Escuela Moderna de F. Ferrer Guardia, donde participó en su Boletín y donde trabajó, Odón de Buenintegrándose en su patronato y prestando su apoyo a la pedagogía racionalista. Colaboró como conferenciante y autor de cinco libros de Ciencias Naturales, que fueron utilizados como herramienta de aprendizaje en dicho centro.

La relación de títulos y condecoraciones recibidas por Odón de Buen es larguísima: fue Presidente de Honor de la Societé Zoologique de France, doctor honoris causa por Burdeos, miembro de la Geographic Society de Washington, Gran Cruz de la Orden de Santiago portuguesa, Gran Oficial de San Carlos de Mónaco, Gran Oficial de la Corona italiana, Comendador de la Legión de Honor francesa… En España numerosas corporaciones académicas le honraron con sus distinciones.

En 1911 se trasladó a Madrid. Su labor pedagógica, en esta ciudad fue una continuación de su etapa en Barcelona, en ella apuesta nuevamente por la defensa de una enseñanza completa, científica y experimental. Restableció su contacto con Ramón y Cajal, quien se trasladó mediante nueva oposición a la cátedra de Madrid:

“Cajal tuvo que hacer nuevos ejercicios de oposición para pasar a la cátedra de Barcelona desde Valencia y desde aquella a Madrid, años más tarde. Un catedrático a quien yo traté, tonto de capirote, se vanagloriaba de no haber votado a Don Santiago, formando parte del tribunal que juzgaba sus ejercicios. ¡Como si Don Santiago necesitara ejercicios de suficiencia para tales menesteres! ¿Y quién se atrevería a juzgarlos? Además, no le dejaron en paz y tuvo más de un disgusto, que conocemos los íntimos y que él no reveló nunca en sus escritos, aunque se dolía en la intimidad…”

Cajal y de Buen asistían junto a los doctores Alejandro San Martín y Decref a una tertulia que se reunía, después de almorzar, invariablemente, en el Café Suizo.

Pese a tanta actividad y compromiso, Odón siempre encontró algún hueco, que llenó en compañía de sus familiares, amigos y paisanos. De vez en cuado, regresaba a Zuera, durante temporadas breves de “teórico” descanso, ya que su preocupación por los temas municipales y culturales de su pueblo, así como el estudio y la escritura, ocupaban, casi por completo, todo su tiempo.

Fruto de ese interés por su pueblo, su labor mediadora consiguió que los zufarienses lograsen disfrutar de una biblioteca municipal y un colegio, inaugurado en 1928, que lleva su nombre. En el corredor de la planta baja de este centro, bajo el retrato de su querido maestro Jorge Luna, se encuentra un busto del ilustre zufariense, modelado magistralmente por su gran amigo Mariano Benlliure.

Odón dio siempre mucha importancia a la amistad, siempre se preocupó de conservarla y fomentarla, a pesar de las diferencias ideológicas y de las dificultades, como sucedió en el caso de Miguel Primo de Rivera:

“A penas llegó a Madrid, victorioso, fui a saludarle y poco después me hizo el honor de venir a mi casa a cenar con mi familia en la mayor intimidad; vino solo, la cena fue muy animada, llena de recuerdos y de anécdotas; simpatizó mucho con mi desventurado hijo Sadí, al que se llevó a Roma cuando la visita del Rey de España. Tras la cena, charlamos largas horas en mi despacho… (…)

Algunas reflexiones le hice; le recordé aquel programa de Costa: militares sin militarismo, curas sin clericalismo, etc, etc. Me pidió que no escatimara mis juicios en lo que hiciera, ni mis consejos cariñosos. Por mi parte dije a Miguel, como había dicho al General Azcárraga en el senado: de cada 100 asuntos que trates desde el Gobierno, más de la mitad no tendrán nada que ver con las opiniones políticas y en éstos siempre me tendrás a tu disposición. Y conste que en la política del Directorio Militar, ni en la del Gobierno que le sucedió, no tuve la menor intervención, ni siquiera me juzgo enterado de las maniobras, ni de los líos entre bastidores. (…)

Debo confesar que observé bien pronto las maniobras en derredor de Miguel; de un lado para apoderarse de él en beneficio de las derechas, del otro para minarle el terreno y conducirle al fracaso. No he sido nunca intrigante y no supe intrigar creándole una atmósfera favorable a las izquierdas o por lo menos a una imparcialidad salvadora en la designación de personas responsables. Alguna vez me dolí de ello y algunas observaciones le hice en mis cartas y en mis conferencias.”

La dictadura tomó como propios los planes del científico aragonés y creó la Dirección General de Pesca, a la que anexionó el Instituto Español de Oceanografía. Odón de Buen fue nombrado Director General, cargo al que accedió, haciendo constar en el decreto que éste era exclusivamente técnico. Odón, mantuvo este cargo con la Monarquía y la República.

Cuando se proclamó la República en 1931, Odón de Buen había alcanzado la cima de la felicidad, todo le sonreía, seguía trabajando mucho, pero siempre obtenía los resultados esperados y por otra parte, había logrado un prestigio internacional que nunca había soñado. Su llegada era un motivo más de alegría:

“No había discrepancias en nuestra familia. El abuelo Fernando había sido uno de los héroes nacionales en la lucha por la República y por el librepensamiento. Yo había cooperado con toda devoción y energía en la ruda batalla durante muchos años…”

Tres años más tarde, en Octubre de 1934, de Buen cumple sus cuarenta y cinco cursos de docencia ininterrumpida como Catedrático de Universidad, han pasado por sus aulas cerca de 25.000 estudiantes, y llega el momento de la jubilación y la nostalgia:

 “…Debí mis primeras emociones de oceanógrafo a mi contacto con la marina… (…) Falto entonces de maestros en España y necesitado de las enseñanzas y de los consejos de los más expertos, tuve la suerte de hallar en mi camino dos hombres eminentes, tan sabios como generosos, cuyas bondades fueron para mí ilimitadas; el profesor de la Universidad de París Mr. Henry de Lacaze-Duthiers, digno sucesor de Cuvier y de Geoffrey de Saint Hilarie, y el incomparable Príncipe Alberto de Mónaco. Por ellos y con ellos conocí y manejé el más perfecto material de investigación y de trabajo oceanográfico y pude aprender los métodos modernos de oceanográfía física y de biología marina…”

Durante la Guerra Civil, los sublevados apresaron a Odón de Buen, que se encontraba trabajando en el laboratorio de Palma de Mallorca. Allí permaneció apresado hasta su canje por dos miembros de la familia Primo de Rivera, produciéndose en aquel momento una curiosa anécdota: los tres prisioneros se conocían debido a que, como ya hemos dicho, Odón había ejercido de profesor de matemáticas para Miguel.

Al finalizar la guerra, Odón de Buen residió en Banyuls y y más tarde en Méjico, donde murió en 1945. El hecho de haber muerto en el exilio contribuyó a que buena parte de su extensísima y variada obra, se encuentre todavía dispersa. Junto a las varias decenas de libros científicos que nos legó, se encuentran centenares de artículos periodísticos, la traducción de las memorias de Garibaldi y una interesante biografía de Ignacio de Asso.

Odón de BuenSin embargo, por encima de su ingente obra científica e intelectual, Odón de Buen nos dejó algo muchísimo más valioso. En estos tiempos donde abunda el individualismo, la insolidaridad, la mentira, la intolerancia y la falta de respeto, Odón nos legó su ejemplo de hombre noble, solidario y bueno. Thomas Glick, prestigioso hispanista de la Universidad de Boston dijo de Odón de Buen en 1986:

“A pesar de ser un republicano, garibaldino, librepensador, ateo y darwinista, sólo se llevó mal con aquellos religiosos dogmáticos que se interpusieron en su camino, tratando de impedir su trabajo.”

Odón de Buen, el sabio inolvidable de Zuera, el padre de la oceanografía española, renovador de la docencia, y una de las figuras más importantes del mundo de la ciencia, volvió por fin a casa, para quedarse entre nosotros, en Abril de 2003, a las puertas de una nueva primavera.

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 (Versión actualizada del artículo “Odón de Buen regresa del exilio” publicado en el nº 73 de Trébede, Zaragoza, Marzo de 2003)

Las citas de Odón de Buen fueron recogidas de sus libros “Síntesis de una vida política y científica” y “Mis memorias”.

 

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