Poemas de Pura Salceda

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Pura Salceda

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FUTURS

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Un cafè. Un llit d’hotel.

Una llengua cor avall, a tocar d’ànima.

El capvespre ens penetra,

inventa marges,

dilueix els carrers de Sestos,

els murs d’Abydos.

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A la plaça, un colom perdut

i el silenci antic dels bancs en repòs.

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Quan ens tornarem a veure? –em dius.

Jo responc:

ara, demà, dilluns, mai,

qui sap, dissabte, ahir.

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FUTUROSseparador_50

Un café. Una cama de hotel.

Una lengua corazón abajo, rozando el alma.

El atardecer nos penetra,

inventa márgenes,

diluye las calles de Sestos,

los muros de Abydos.

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En la plaza, una paloma perdida

y el silencio antiguo de los bancos en reposo.

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¿Cuándo nos volveremos a ver? –me preguntas.

Yo respondo:

ahora, mañana, el lunes, nunca,

quién sabe, el sábado, ayer.

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PINCELA mi cabello tus rodillas,
se desata como un río que te nombra,
busca tu cauce,
se acomoda entre tus piernas
mientras mi boca recorre un suspiro.
Armónico son se balancea
en la piel que reclama más,
en el labio que succiona un deseo.

Cómplices somos de la luna
y una brisa húmeda me detiene,
entona el aria de un jadeo
que te hace mío.
Late en mis bridas tu corazón,
cabalga ya sobre mi lengua
y se desboca caliente y dócil
sobre mis manos.

Perdí toda esperanza de verte
y los días se hicieron herida.
El laberinto abrigaba los colores del destino
mientras me perdía en él
a fuerza de olvido y sombras,
de sobrevivir cálidamente en otra piel
para soportar el duelo de tus ojos.
Luego, inventé para ti otros nombres
en un silabario de venganzas.
No hubo tregua para tu ausencia,
mi boca se hizo alambrada y espino.
No quedaban más caminos para andarnos,
sólo tapizaba la hiedra desesperada
los viejos quizás.

A tu vuelta
era yo muralla de espuelas.
Cada palabra tuya era puñal en mis manos,
cada mirada, sabor de ofensa.
Eran días de luz y desasosiego
de te odio porque me dueles
de si te has de ir, no vuelvas.

Preparé una tregua en la víscera al acecho
una bandera blanca
que permitiese recoger todos nuestros muertos,
enterrar cada crisantemo,
cada recuerdo,
cada sombra cobijada en el aullido.

Y regresaste altivo,
guerrero que reclama lo que es suyo,
pero ya nada era tuyo, mi capitán.
Nada hubo entre tus manos
mientras yo no quise.
Incrédulo era mi paso,
incrédulas mis tripas,
aunque tu boca entonase
un alto el fuego para reconstruirnos.

Y entonces, no sé cómo
-nunca se sabe cómo-
se deshizo el conjuro preciso
y de mis ojos llovió
otra vez
tu nombre.

(en Mares Online, Ed. Sial 2008)

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Mírame. Non te movas.
Así,
que te vexa ben.
Agora,
axeonlla a túa boca
ata pronunciar o meu nome.
Esquece quen fuches.
A partir de hoxe,
debes saber
que sólo existes nos meus ollos.

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Mírame.
No te muevas.
Así,
que te vea bien.
Ahora,
arrodilla tu boca
hasta pronunciar mi nombre.
Olvida quién fuiste.
A partir de hoy,
debes saber
que sólo existes en mis ojos.

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(de A ollada de Astarté, Ed. Espiral Maior, 2007)

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