Ángel Guinda

Aproximación a la poesía de Rosendo Tello

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Rosendo Tello. Cartel jornadas organizadas por la AAE, Zaragoza 2013 

Charla pronunciada el 27 de noviembre de 2013 en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza (Con motivo de las I Jornadas de Poesía Rosendo Tello, organizadas por la Asociación Aragonesa de Escritores)

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Reconocimiento

Quiero manifestar mi consideración y agradecimiento a determinadas personas e instituciones que han fijado su atención en la obra de Rosendo Tello: Antólogos y estudiosos como José Manuel Blecua, Enrique Molina Campos, Antonio Pérez Lasheras, José Carlos Mainer, Ana María Navales, Pedro Provencio, Juan de Dios Ruiz-Copete, Eladio Casanova, Clemente Alonso Crespo, José Luis García Martín, Santiago Perdiguer. Periodistas culturales y escritores como Juan Domínguez Lasierra, Antón Castro, Antonio Fernández Molina, Javier Barreiro  o Manuel Vilas. Editores: los poetas José Antonio Labordeta y Luciano Gracia;   Chusé   Aragüés,    Trinidad  Ruiz Marcellán, José Batlló, Manuel Martínez  Forega,   Antonio   Huerga   y  Charo Fierro. El actor  Luis Felipe Alegre, la cantante Carmen Orte con el grupo de espectáculos poéticos El Silbo Vulnerado. Luis Trébol y Fernando Gracia con sus voces propaladoras. O la Institución Fernando el Católico, la Asociación Rey Fernando y la Asociación Aragonesa de Escritores, organizadora de estas I Jornadas de Poesía Rosendo Tello.

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El Poeta

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José Luis Alegre Cudós ha escrito: “Un poeta no nace de la nada”.

Rosendo Tello no nació de la nada a la poesía. ¿De qué, entonces?

De un instinto extraordinario para mirar, de una acendrada capacidad intuitiva para ver, de una irrefrenable necesidad de asombro al observar cuanto desde niño le rodeaba, incluso lo más oculto.

Pero también de una sólida preparación humanística. De una fundamentada información-formación  literaria  aderezada conun riquísimo bagaje de imprescindibles lecturas fértiles.

De una disidencia sensible contra el rancio ambiente seudocultural de posguerra, depauperado por un emergente panfletarismo, por un feísmo que tanto dañaba a su ambición de belleza, a su necesidad de armonía interior.

Y por supuesto, nuestro poeta nace de una innata propensión a la música. De ese don inevitable para la escritura. Y de un incontenible afán de ser, de ser poeta. Un poeta –en sentido etimológico- energúmeno, poseído por la poesía.

Su afición caminante, errante incluso, sus expediciones montañeras, su afirmación como individuo, su elegante y discreta actitud de creador marginado, su amor  a  los libros, su particular ascetismo y el carácter didáctico-moral de algunas de sus composiciones, en definitiva: su bíos orphikós, nos llevan a considerarle un poeta órfico.

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Valoración

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En mi opinión, Rosendo Tello Aína es uno de los nombres más destacados de la Generación poética   del   50, junto   a   Claudio  Rodríguez, Ángel González, Antonio Gamoneda, Gil de Biedma, José Hierro, Miguel Labordeta, José Ángel Valente, Julio Antonio Gómez (con sus poemas de amor) o los poetas del compromiso social Blas de Otero y Gabriel Celaya.

Con esa objetividad que concede la perspectiva del paso del tiempo, declaro públicamente que, a día de hoy, nos encontramos ante uno de los poetas vivos españoles más importantes.

La originalísima estética y la ética ejemplar de su obra avalan esa justa relevancia.

Por la perenne categoría de sus poemas, estoy convencido de que el máximo reconocimiento para los mismos se lo concederá la Historia, enmendando así la ceguera de los jurados del Premio   Nacional   de   la  Crítica,  del  Premio Nacional  de  Poesía o de otros premios tales el Reina Sofía, el Cervantes o el Premio Nacional de las Letras de España.

 

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La poesía de Rosendo Tello

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 Advertencia

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Pretender enfocar, transmitir, en cuarenta minutos, la inmensa y deslumbrante obra poética de Rosendo Tello sería una temeridad con riesgo  máximo de desenfocarla. Me conformaré con exponer unos breves apuntes redactados primero como lector, después como poeta y en modo alguno como el crítico o estudioso que no soy.

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 Introducción

separador_25 A pocos poetas como a Tello son aplicables estas seis consideraciones:

 1ª:   “Las palabras son semillas cargadas con el silencio de los mundos.”

 2ª:   “Tradición es herencia y enriquece más a quien mejor sabe asimilarla.”

 3ª: “La originalidad consiste en el reconocimiento de los propios orígenes.”

 4ª:     “La poesía es palabra de música.”

 5ª:     “Ser poeta no es una profesión. Ser poeta es una posesión.”

 y 6ª:  “Escribir una obra que no muera cuesta una vida”

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separador_25Fuentes

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Los clásicos grecolatinos (especialmente Platón, Horacio, Virgilio); los místicos españoles San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, Fray Luis de León; el teólogo y escritor aragonés Miguel de Molinos; más Juan Ramón Jiménez, Jorge Guillén, Salvador Espriu y Pere Gimferrer son algunos referentes de la original cosmovisión lírica del autor de El vigilante y su fábula.

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Universo poético

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Si en el realismo platónico los universales no existen tal como existen los objetos físicos, sino que son de naturaleza metafísica o ultrafísica, es decir, pertenecen  a  un  orden diferente del de las realidades sensibles… la creación poética de Rosendo Tello atiza la invención de un mundo superior concebido en la caverna de sus pensamientos, sentimientos, emociones, conmociones, sueños, pesadillas, deseos. En una época opaca y de desidentidades, nuestro poeta indaga su propia identidad (de hombre iluminado) desde la identidad ajena, fortaleciendo su soledad al solidarizarse con los otros:

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Fundación   Para saber de mí llegué a estas cimas. Me reconozco en los demás y dentro de mí me desconozco, y tengo que llegar otra vez a mí mismo, fundándome otra vez para ir a ti de mí,                             tú que me pides lo que no puedo darte; acaso este vacío de corazón, la mente dando vueltas a una rueda que gira que gira, gira y gira sin más objeto que espantar el sueño. Palpo despacio y busco en las tinieblas lo que he perdido y no puedo entregarte: un corazón tan sólo que te alumbre. Para encontrarte a ti vine a Oroelia subiendo la montaña.                             Simplemente: Subiendo la montaña.

separador_25   Rosendo TelloPartiendo de la fundación de la Mirada, esta poesía aspira al júbilo hecho canto, roza el enigma, flota en el encantamiento y se convierte en cántico.

Mirada transparente. Mirada gestante en la placenta del lenguaje, en el ámbito amniótico de la palabra.

Mirada extensa ante un espacio de silencio cuya referencia territorial es el paisaje de Aragón. Intensa mirada del tiempo detenido.

A través de su claridad interior el plano de la realidad -simbólicamente idealizado- se eleva a plano de misterio.

Mucho más que escribirlos, el poeta alumbra sus poemas para resplandecer al ser humano, expedicionario por el laberinto del universo. Poeta vigía, vigilante, en permanente estado de alerta.

Este alumbramiento arranca de  la concentrada,  útil,    contemplación activa. Se   asienta  en una  profunda  meditación  dinámica.  Confluye con un pagano quietismo panteísta que busca la plenitud integrándose sideralmente en la Naturaleza. Y a través de un trance imaginativo se aferra al concatenado, cohesionante continuum de un mundo alegórico, idealizador, embrionario de esa gran fábula de mitos trascendentes que aspira a más belleza, a mayor bondad.

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Evolución temática y estilística

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La poesía de Rosendo Tello parte de un despierto soñar o paradójico onirismo lúcido, consciente, con intencionada alogicidad y dislocación sintáctica en Ese muro secreto, ese silencio. Realiza una cierta incursión hermética (más que críptica) en Fábula del tiempo, libro ya germinal que cimenta su definitiva cosmogonía poética:

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Borra la oscuridad los ojos,                                    ay terrible belleza de contemplar el rostro de la sombra

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A partir de Fábula del tiempo se afianzan los  temas de esta poesía, sus grandes símbolos: la constitución del yo lírico exento de toda confusión, partiendo de la heideggeriana “fundación del ser por la palabra”; la vida como empresa de pureza; la mujer como emblema  de  amor;  el  paso  del  tiempo desde sustratos de exaltada iluminación vitalista a estratos premonitorios de esa presencia de la gran ausencia con que la muerte acecha.

Se diría que la segunda publicación, Paréntesis de la llama, ya fundamental para el desarrollo de la obra, y los títulos  Libro de las fundaciones, Baladas a dos cuerdas, Las estancias del sol, nacen de una actitud ‘idrealista’ (considerado el ‘idrealismo’ como realidad de la idea.)

Emergen de una grave, honda y sombría exploración interna cuyas etapas son pensar, sentir, desear, decir.

Propenden a un diálogo especular con los elementos: aire, tierra, fuego, agua.

Y el poeta se interna en la noche, reducto de concentración y de misterio.

Surgen entonces las trascendentales Meditaciones de  medianoche  cuyo primer texto, en prosa, nos advierte:

 

“Yo  dentro;   yo   la  flor  que  no  huele,  el  enramado  erial, la pasión de la piedra y del estanque que zumba.”

 

El severo ejercicio de prospección del yo lírico -como reflejo  de la órbita épica- madura en Las  estancias  del   sol.

Desde el macrocosmos al microcosmos, tal simiente helicoidal irá ampliando su laberíntica peregrinación metafísica con un legendario poetizar arraigado a la tierra y a sus gentes. Enraizamiento no sólo paisajístico, también religioso, afectivo, visionario, estético, moral.

La esfera de la Obra crece y se enriquece con Caverna del sentido,  Magia en la montaña, Más allá de la fábula, Augurios y leyendas de un tiempo que se va  y Hacia el final del laberinto

Sumergido en las circunferencias concéntricas de su mundo mítico, Tello parece ir buscando el centro interpretativo de la realidad esencial. Y aborda progresivamente en estos libros una esperanzada solución a la soledad del ser humano,   a  su   oscuro  destino,   a  su  propio ostracismo y orfandad en el mundo. Una esperanza que se abre paso a través del extremo pensamiento  aun  sabiendo que pensar cuesta lo impensable.

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Arquitextura (o arquitectura del texto) en El vigilante y su fábula

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Tello consigue el hechizo atrapador de su poesía gracias a un trabajo de orfebre al servicio del lenguaje poético -elaborado con exquisito talento verbal-.  Artesanía exhibida léxica, morfológica,  sintácticamente; más la inclusión de numerosos recursos expresivos.

separador_25 Léxico separador_25

El vocabulario en la poesía de Rosendo Tello es muy personal, rico, vivísimo, de una variedad  incomparable dentro de la poesía hispana contemporánea;EL VIGILANTE Y SU FÁBULA girada Rosendo amplísimo en términos de los reinos vegetal, mineral, animal. Junto a raros y sonoros topónimos, algunos de ellos símbolos mitificados por mayusculación, aparecen neologismos (fondortrasombra…),  o palabras tan suyas como ojaranzos, terrones, cogujada, sonajas,  fofa,  aporrear,  roncos,  enviscada,  ventarrón,sollamado, calabazares, higuerales, alcándaras, abejarucos, adulón… 

separador_25  Figuras de realce expresivo separador_25En general la poesía aragonesa no es imaginativa; sin embargo los poemas tellescos son una favorable excepción a esa carencia, pues están generosamente    poblados de tropos deslumbrantes que sustituyen una expresión por otra con sentido figurado.

 Más allá de apóstrofes o invocaciones vehementes, hipérboles o exageraciones, símbolos, contrastes, antítesis, epítetos, perífrasis,  nuestra atenta lectura descubre con deleite

  anáforas o repeticiones:   “Toda la noche estuvieron cantando los ruiseñores… Toda la noche en celo… Toda la noche en vela… Toda la noche oscura…”   paralelismos  :   “Allí las horas, consejeras fieles. Abajo, el mar de máscaras voraces.  personificaciones : “un mundo donde lloran las estatuas” “Ríe la luna…” “un cielo cejijunto”   aliteraciones : “Lumbre malumbre lumbre, Fabulón” “fragua de alones rojos, ferretería en flor” “Crear un mundo como una jaula, jauría, un reino por un pellejo de hedor salvaje”   imágenes : “el cristal del horizonte” “el alacrán, rayo de la Mirada” “las páginas del viento” “el trompeteo de la luz” “gotas /de sombra” “timbales / del viento”    antonimias : “¡oh, invisible visible”   metáforas : “látigos solares” “el tambor del agua”   símiles o comparaciones : “y brilló la laguna, tensa como una sábana de púrpura” “mujer muy frágil como rama de nieve entre la lluvia”   onomatopeyas: “Glu glu”Chiss”   sinestesias : “el color del sentimiento”   paradojas : “tu silencio sigue sonando, resonandoseparador_25  Algunas características de esta obra separador_25 Nos encontramos ante una poesía

. expansiva: equilibrio entre una fuerza centrífuga o de crecimiento en el canto con una fuerza centrípeta de fundación reflexiva, esencial, identitaria, del yo

 plástica: tan fotográfica y cinematográfica

 .   entusiasta : es decir, inspirada

 .  apolínea: en su armonía serena y elegante

.  salmódica : simbiótica   del   contar y  del  cantar

 . órfica: por su maestría rítmica hacia el encantamiento

 .  augural : adivinatoria de dimensiones “otras” de la realidad

 .  epifánica : reveladora, iluminadora, atenta a toda manifestación-aparición

 .   fabulosa : alegoría fundacional, enigmática

 .   circular : en su afán de perfección

 . meditativa : evocadora de lo mirado, visto, contemplado que la memoria reproduce, la imaginación transforma y la voluntad idealiza a mayor belleza, más verdad, más bondad

 . ética : en limpio ejercicio de conciencia crítica alejada de todo libelo: “…no vadear en seco las rencillas tribales / de sus hermanos…”

 . aforística : ya el forma de sentenciosa o proverbial: “Siempre se llega tarde al amor y a la vida

 . imprecatoria : “ Toma la flor que nace en la Montaña junto a las piedras blancas / y contémplate al fondo de ti mismo /…/ Marcha después y asiste a la multiplicada floración…”

 . didáctica y moralizante : acorde con la tradición  literaria aragonesa, rasgos  estudiadospor Manuel Alvar en su  Aragón, literatura y ser histórico.

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Conclusión

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Acceder a la Obra (con mayúscula) de Rosendo Tello es convivir con la Poesía-poesía, clásica ya por imperecedera.

Una Obra orbital, concéntrica, cuya lectura es imprescindible para barrer la invasora aura mediocritas, prosaica y banal de tantísima impoesía  actual.

No es lo que más importa aplicar a la misma diferentes ismos (platonismo, idrealismo, figuracionismo, impresionismo, simbolismo, surrealismo, misticismo, barroquismo, etc.) según su evolución y crecimiento hasta consolidar un corpus lírico prodigioso, extraordinariamente unitario.

Lo que verdaderamente importa, lo que necesariamente urge es leerla, aprehender la verdad de su mensaje. Y propagarla.

Por toda una vida dedicada a la Poesía, ¡gracias, Maestro!

Rosendo Tello

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