Hay rosas que nunca hemos plantado
pero que crecen en el silencio de nuestras mentiras,
con la fragancia retenida en el costado
y que algún día agujerarán el aire con sus espinas.

Y por nuestros hombros, la sangre del viento
derramará las amapolas del amor perdido.
Y silencio… ése silencio que viene desde adentro,
donde nacen a oscuras las alas del olvido.

A destiempo, siempre a destiempo,
a contratiempo de los sentimientos.


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