Pienso. Incluso me atrevo a escribir sobre el Pensamiento ignorando su procedencia, su origen, hasta utilizarlo para llegar a la conclusión de que es un regalo; un hermoso regalo del que no podemos prescindir y del cual depende gran parte de nuestra vida. Trasladarlo al papel es un atrevimiento, una valentía inconsciente por la magnitud de la empresa. Pero ¿qué seríamos hoy sin el testimonio de los elevados pensamientos legados a la Humanidad por la grandiosidad de unas mentes privilegiadas?

¿Llegaste al mundo conmigo desde mi concepción?

¿Ocupabas tu propio espacio hasta mi nacimiento?

A ti te lo pregunto, Pensamiento. No quiero consultarlo a los estantes donde el saber se instala. Si un día me contestas, prometo dedicarte el gran poema.

Pensamiento, etéreo en el complejo cerebral, recorres serpenteante la angosta senda. A veces te liberas impaciente y osado, para lamentarlo con la misma rapidez. Otras te estacionas perezoso y sin sentido (sensación de haber perdido el tiempo) . En general, trabajas sin descanso, pobre o rico según nuestro mandato. En ocasiones…hasta nos sentimos orgullosos de ti como de nuestro hijo con las buenas notas del colegio.

Sin poderlo evitar, seguimos pensando.

(sirvan estas breves palabras como homenaje al pensamiento que genera bien)


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