Poemario de Fernando Bermúdez.

Ediciones Vitruvio.

 

Brillan las nubes en nácar y en oro;

sol esplendente se ve despuntar…

Sí en la lejanía crepuscular,

con mis dedos asidos a las olas del mar.

 

Leda conmigo, que ciego te adoro,

surcas las ondas que erizan el mar.

Ella te brinda y llama con plácido

acento, un amor puro y contento;

aquiescencia de vida y ventura sin par:

 

Aves marinas de cándida pluma

vuelan en torno con vivo placer;

peces dorados. hendiendo la espuma,

siguen la barca, tus ojos y míos por ver.

 

Brisa ligera tú labio acaricia,

casta delicia de amor sincero,

queriendo tener tú cuerpo

en el mío por puro placer.

 

Lejos del mundo que llora sus penas,

muertes crueles; hondos pesares,

sin saber por qué…brotan lágrimas

con sabor amargo y el corazón

contrito con pecado ajeno.

 

Hondo silencio reinando en redora,

tornen al alma las horas serenas,

libre pudiendo vivir sin dolor.

 

Hoy, ante el cielo que grato sonríe

clara nos guíe la fe del amor.


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