Le decían Lumpenstiltskin de joven por la manera de “combatir” las injusticias del sector aburguesado a través de favores que en más de una ocasión se disfrazaban en chantajes con el objetivo de llevar a la cama a las más inocentes mujeres. A los veintidós años a duras penas medía 1.50 m. Tuvo más detractores que colegas cuando fundó la casa cultural Esmegma, pero en realidad no existió persona que lo apoyara. Nadie quería tenerlo como amigo y la gran mayoría de sus conocidos evitaban tener contacto cercano con él, le decían que era una persona desagradable ya fuera en su cara o en dichos a las espaldas. El punk de por estos lares tercermundistas es una verdadera expresión lumpen. Así que ya ves que no nos importa mamársela a un pinche político por unos cuantos varos. Bueno, ¿tienes o no los doscientos mil? ¿Quieres hacerlo? De esa manera conoció a Susi en su periplo a los lugares jodidos de Santa Rosa del Cristero y fue el infame día cuando se inspiró para los ataques terroristas de la década de los ochenta. A los veinte años comenzó a estudiar en la Facultad de Filosofía y Letras de la UASRC pero sólo duraría un año ya que la institución educativa desafiliaría al campus por el temor al momento comunista de finales de los sesenta. El anhelado deseo del enano era convertirse en un escritor beat y su meta de vida a los 23 años era simplemente conducir un auto Impala y atravesar los miles de kilómetros de carreteras de México pero sólo pudo conseguir una pulguita y su viaje duraría una semana; se desencantó por el poco dinero que llevaba y por la soledad. Es de reconocer su valentía pues participaba en los mítines inclusive los que se desarrollaban fuera de su ciudad aunque terminó asistiendo al de la matanza del jueves del Corpus Christi donde afortunadamente paró en el Palacio Negro de Lecumberri donde saldría libre rápidamente ya que su madre se acostaría con un agente ministerial ligado a los Halcones. A los 27 años escribiría un cuento que increíblemente resultó ganador del certamen literario Roberto Reséndiz. Dicho relato lo consideraron rápidamente como uno de los más importantes de la historia literaria de Santa Rosa. Dejaría de escribir por un tiempo considerable y tres años después incursionaría en la industria pornográfica de la ciudad cristera cuyos “mediáticos” integrantes estaban en un total anonimato al igual que dicha rama cinematográfica. Su pene medía entre los 20 y 25 centímetros, ideal para dar una buena impresión a cuadro ya que contrastaba con su peculiar estatura. Las producciones raramente se proyectaban en la ciudad pero por alguna extraña razón eran exportadas a la Ciudad de México y a Europa del Este, lugar donde extrañamente tendrían un éxito rotundo, sin embargo se remitían como mero producto pirata. El gran sueño del enano era conocer a Linda Lovelace pero nunca pudo cumplir tal deseo. Su carrera como actor de películas para adultos sólo duraría dos años justo en el momento en que su figura comenzaba a llegar a un pináculo erótico con el sobrenombre de “El tachuela”. Retomaría su labor literaria y cultural. Se enamoró de la escritora Diana Moore cuando la conoció en un taller literario organizado por Donoso Pareja pero lo desairaría por considerarlo una persona asquerosa. Un día soleado de verano propuso que organizaran una marcha para la destitución de cierto mando policiaco y después unirse en una orgia descomunal entre los miembros del grupo político liberal-marxista pero recibiría una bofetada por parte de la escritora y la subsecuente expulsión del partido, hecho que no le restaría importancia para el curso de su vida. Cuando inició los trámites para obtener los permisos pertinentes con el objetivo de inaugurar su Casa Cultural Esmegma no tuvo el apoyo de los grupos artísticos de aquel entonces ni de las personas más cercanas a él. ¿Quién te crees para nombrarle así a un proyecto cultural, cabrón? No seas pinche asqueroso, aparte es ilegal. Ningún otro cabrón ha ganado el Roberto Reséndiz. Ya verás que habrá quien me apoye. Recordaba en ese instante aquel momento cuando se inspiró en su cuento ganador llamado “El Minsa” de cuyas críticas variadas, la que más le sorprendió fue la del escritor argentino Manuel Puig quien fue jurado sorpresa y diría que era una de esas historias donde el aroma a sangre, semen y violencia acrítica se percibía desde los primeros párrafos. Un paréntesis de la literatura mexicana de la década de los setenta cuya creación fue producto de un shock al haber leído la mini-novela El Fiord de Lamborghini. Había conseguido el lugar pero lo que pondría un escoyo fue la manera en cómo le quería llamar. Le siguieron aconsejando que le quitara el nombre pero en su determinación estoica no accedería por lo que al final fundaría la casa cultural con el nombre de Esmegma. Muy pocas personas se integrarían al nuevo proyecto tanto que al primer taller literario sólo asistiría una sola; un joven de tan sólo 18 años cuya aspiración era tener una mejor obra que Rimbaud antes de los 20. Pasaría un mes y se concretaba su mayor fracaso artístico al cerrar definitivamente su casa cultural y ser estigmatizado por el ambiente cultural posterior ya que después no encontraría un trabajo estable. Su vida lumpen comenzaría de manera latente. De su departamento lo desalojarían inmediatamente. Vagó por la zona oriente de la periferia de Santa Rosa en la búsqueda de un lugar para habitar. Pobre enano, está de la chingada, ¿no podemos ayudarlo? Nel, él se lo buscó. Se hizo adicto al activo y al resistol amarillo y se enamoró de Susi, una chica que había sido rojilla pero sus ideales revolucionarios se irían gradualmente a la cloaca por el gusto a las monas de guayaba. La irónica ideología punk había perpetrado a los suburbios de Santa Rosa. Susi había nacido en la antigua colonia bávara que para finales de los sesenta comenzó a ser una de las zonas con mejor plusvalía de la ciudad. Su papá era médico cirujano estudiado de la UNAM y se instaló en Santa Rosa debido a un retiro sabático informal por la represión del 68 ya que al ser uno de los principales líderes estudiantiles tendría que abandonar la ciudad. De él había heredado su afición por el Che Guevara y las composiciones de Silvio Rodríguez. Cuando cumplió los quince años se fugó de su hogar. Comenzó a interesarse por los movimientos situacionistas y por los postulados de Debord. Solía ir a las mansiones de la gente adinerada y a las grandes sucursales extranjeras que comenzaban a aparecer y vandalizaba poemas de Baudelaire y escritos de Artaud a las fachadas de éstas. Más de una ocasión paró en la correccional de menores. Probó por primera vez el activo y a partir de ese momento comenzó el declive para ella. Su hogar adoptivo era una “casa rodante” y sentía ella que cumplía con los preceptos de la teoría de la deriva pues esa casa rodante era un camión de basura que deambulaba por la ciudad; los desechos se habían convertido en una pinacoteca para ella. Su familia se había olvidado de su existencia, o contrario a lo que pudiera creerse, tal vez sus padres apoyaban su vida artística. Los personajes se habían conocido un día lunes, día predilecto de los asquerosos niños punks para ir en búsqueda de alguna prenda en buen estado de entre aquellas pestilentes secciones de gigantescas montañas de basura del tiradero municipal de Santa Rosa. Si quieres cogemos en el camión, sólo le adecuamos un espacio cómodo y ya está; no hay pedo, ya lo he hecho antes. Sorprendentemente el enano dio pie para atrás a la fellatio que había planteado desde un inicio. Consiguieron pocas prendas de vestir de aquellas montañas de telas y abordaron la parte de atrás del camión de basura. Mientras salían de la periferia de la ciudad, observaban los grandes espectaculares que se encontraban a la orilla de la carretera. Susi sacó de su deshilachada gabardina una pequeña libreta de apuntes cuya función pretendía ser la de un hipotético libro de poemas. Apuntaba los principales sintagmas nominales que alcanzaba a leer de los anuncios. Las calles nos dicen siempre algo, son creadores de bonitas historias. El ataque sucedió la mañana del 15 de septiembre de 1983. A lo largo de la calzada principal del centro de la ciudad, el intoxicado enano marxista colocó cinco explosivos justo en cada cruce de las que se conectaban paralelamente las calles. Fallecieron cuatro personas, tres trabajadores de intendencia y una señora que su intención era asistir a misa. Los hechos se le atribuyeron al grupo liberal-marxista, acto que para el gobierno del infame Contreras había caído como anillo al dedo pues al culparlos terminarían con su credibilidad sin embargo hicieron desaparecer a algunos integrantes entre los que se encontraba Diana Moore. ¿Cómo supo el enano Lumpenstinskin fabricar bombas caseras? En su etapa de vida siendo un actor pornográfico conoció a Arturo, chileno de nacimiento quien fue integrante del MIR y en 1975 el gobierno de Echeverría le ofrecería exilio político. Era un gran fabricante de explosivos. La esposa del guerrillero había muerto en su lucha para derrocar al gobierno de Pinochet y tan pronto llegado a la Ciudad de México intentó ponerse en contacto con la lucha de resistencia pero le fue inútil debido a la gran distancia y también por el perfil bajo que tuvo que adoptar. Cuando falleció Emilia, dejó un gran vacío en Arturo que le provocaría una fuerte adicción al sexo pues se acostaría asiduamente con prostitutas. Su miembro medía cerca de los treinta centímetros y la Bertha, una prostituta alfa sobreviviente de las Poquianchis le aconsejaría marcharse a Santa Rosa, pues se rumoraba que en esa ciudad comenzarían una casa productora pornográfica con una buena remuneración económica y también para calmar su fijación por el sexo descontrolado. Aquella mañana fresca en Santa Rosa ninguna persona podía dar crédito de lo que acontecía. Nadie inculparía al enano.

BIOGRAFÍA

Orlando Tristán (San Luis Potosí, México, 1990) estudió la carrera de Lengua y Literaturas Hispanoamericanas por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y desde el 2010 comenzó a asistir a talleres literarios en la ciudad de Guanajuato. Mismo lugar donde se han publicado algunos de sus poemas bajo el sello de la editorial universitaria por parte de la Universidad de Guanajuato. En 2018 dentro del marco del Segundo Festival Cultural Toltecáyotl se dio el estreno de su primera obra de teatro en lectura dramatizada titulada Pathos en el Museo Nacional de la Máscara. Actualmente se encuentra desarrollando la serie de cuentos Santa Rosa.

 

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