A raíz de la caída de la bicicleta, no consigo dominar bien mi lado izquierdo.

No dije nada en casa; me pareció un golpe sin importancia, un moratón, una pequeña hinchazón apenas, y sin embargo, desde entonces, mi codo se resiente.

Cada vez uso menos la mano izquierda, no me fío de ella, no tiene la fuerza que solía, porque soy diestro, siempre he confiado más en mi mano derecha; ahora, la izquierda ni me ayuda; prefiero decir que me he vuelto “hiperdiestro”, o políticamente correcto.

Duermo de lado, efectivamente, del lado derecho; es la única manera de levantarme de la cama de forma ágil y mínimamente digna.

Últimamente camino con el brazo izquierdo pegado al cuerpo, “manco” _ debería haber un término equivalente a “cojera” para esta deficiencia,, más bien “tuerto”;  eso es, tuerto del brazo izquierdo.

En resumen, que no consigo hacer mío mi otro “yo colateral”; al levantarme, noto la pierna izquierda como reticente, como si le costase ayudarme…

Y ¿qué ocurrirá con el riñón izquierdo,  mi pulmón izquierdo, mi lado izquierdo del cerebro…?

No quiero ni pensarlo… pero me he sorprendido mirando de reojo mi lado derecho en el espejo.

 


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