Autor: Bernardo Ebrí Torné.

1- A MI NIETA QUERIDA
Gracias niña, por tu presencia
Por tus ojos bonitos
Por tu boquita abierta
Por tus pequeños dientes
Por tu sonrisa

Me das tu manita y paseas contenta
Tus pequeños pasos cogen carrera
Tu pequeña silueta se tambalea
Pero rápida y fugaz enderezándose
Sigue certera

¿A dónde vas niña tan rapidita?
A ver a mi yayo, contesta ella
Pero si tú, aun no hablas, ¿por qué respondes?
Lo hago desde el cariño
Desde el  balbuceo, de mi sonrisa

Y el abuelo feliz coge a su niñita del suelo
Y acariciándola, besando su cabecita
Deja que su nieta querida
Coja con sus manecitas
Bolis, rotulas y lo que ella quiera

2- Sedienta de amor y fuego
Perdido en la sombra del olvido
Mantengo ausente mi mirada
Mientras la tuya se mantiene alerta
Escondida en el fondo de tu seno

Cálidos deseos surgen en mí
Hambrientos de cariño y paz sinceros
Y tú sin embargo me abandonas
Lejana de mi amor y mi deseo

¿Por qué lo haces?
¿Por qué me hieres?
Distante de mi presencia
Y sin embargo sedienta de amor y fuego

Sé que un día perdido en la niebla
Te encontraré lejana y distante
Entonces, preguntaré a tu alma
Revela tus sentimientos!

Tal vez con el tiempo
En tu rostro impávido y penetrante
Resurjan airosos
Frutos de amor pleno

Y aunque los días pasen
Lentos y acompasados
Seguirán mis labios anhelantes
De tus besos ardientes y sinceros

Y cuando al final, te goce
Cuando seas mía sin porfía
La felicidad plena asomará a tu rostro
Y yo dichoso sonreiré al tuyo

3- Vana Quimera
Puñal desgarrador, vana quimera
Que a mis sienes te ofreces altanera
Confié en ti, te ofrecí mis ojos
En ellos reposaste, nos queríamos
Pasó el tiempo y con él las ilusiones
Vagas promesas se hicieron humo
La soledad vagó por mis lares
Y el frío otoño heló mi sangre

Me acuerdo de ti y pregunto al viento
¿Dónde fuiste? ¿Por qué te alejaste?
¿Qué buscabas en oscuras alcobas?
Que yo no te diera en la mía, reposada y caliente.

No sé si volverás, tal vez si, tal vez no
Pero aunque vuelvas, tu destino ya no es el mío
Carne desgarrada así lo atestigua
Ilusiones rotas en el día a día

Tuviste un lugar en mi vida
Ahora vacío solo queda el recuerdo
Y aunque presente ahora te hicieras
El desengaño seguiría ocupando tu puesto

4- Buscando en mi interior
Aquella tarde, por  la frondosa arboleda
Iba caminando entre  pasos vacilantes
La tierra, el camino, se iban abriendo desconocidos pero amigos
A mis oídos llegaban cantos de  pajarillos
Y sus armoniosos trinos iban envolviendo mi espíritu
El riachuelo a mi costado, sus aguas cristalinas,  su sonido melodioso
Iban deleitando mis sentidos, envolviéndome en el misterio de la vida
¿Qué buscaba? ¿A dónde iba? solitario y  melancólico
¿Acaso no había sido siempre así en mi azorada vida de caminante perpetuo?
¿Acaso la dicha puede hallarse en una tarde de verano?
¿O es necesario acaso encontrarla si ésta llega de soslayo?
Sin previo aviso, en el silencio y de repente, comienzo a sentir una presencia amiga
Me doy  cuenta de que alguien se encuentra a mi lado
No es una apariencia definida, pero si cierta, palpable
Aprecio una mano amiga que posándose en mi frente
Me toca enjugando mi rostro, acariciando mis labios
Invadiendo todo mi ser, dilatando mis entrañas
Le digo: ¿Eres un  éter, o el cálido susurro de la tarde?
¿Qué quieres? ¿Cuál es tu nombre? ¿Existes o mi mente te ha creado?
¿Quién eres? repito balbuceante, mientras sigo caminando, enjutos mis pasos
No me responde con palabras, pero sí va transfigurando mi corazón y sentimientos,
Abriendo espacios en el alma, dando sentido a mi vida
El silencio de la tarde envuelve todo mi ser
se hace cada vez más próximo, más cálido
Colmándome  de consuelo, como agua fresca mi sien
De pronto un silbo amoroso comienza a sonar, a ser sentido
En lo más hondo, en lo más íntimo del corazón
¿Quién eres repito de nuevo? ¿Cuál es tu nombre? ¿Eres criatura o fantasma?
Da igual  me responde. Mira… Estoy vivo dentro de ti
Soy tu misma esencia, conciencia  íntima y cercana
Te quiero, no estás solo, tutelo tus pasos, estoy contigo
Dame un abrazo, quiéreme, me has tenido tanto tiempo olvidado
Yo llamaba a tus puertas y esperaba… me abrieras para cenar contigo
Soy tu germen inmortal, esencia e imagen divina, lo más auténtico de tu ser
Y ahora, que solo y viejo te encuentras, sigo estando a tu lado
No te preocupes, hijo mío, sigue caminando, descubre la tarde anticipo del cielo
Mientras, los recuerdos abiertos afloran  de par en par
No les cierres tu corazón, me vuelve a decir, ellos te dan  la vida y tú se las das a ellos
Al final del camino te espero, y la dicha te prometo
Entonces, con el alma abierta y  la  conciencia rasgada
Sin saber cómo, las lágrimas acuden y estallo a llorar
Balbuceando y entre sollozos recuerdo a mis padres, a mis hermanos,
A mi esposa querida, a mis hijos
Son ahora  amores retomados, vivos dentro de mí.
Aquietadas las penas, siento ahora las fuerzas recobradas
Mi mente y corazón hermanados, laten gozosos dentro de mí
Y feliz, atisbo un horizonte abierto a la eternidad

5- Confianza y Fe abiertas a la vida
Ancha es Castilla
Ancha es tu frente
Diadema abierta, al Cosmos y a la vida
Recibes  mensajes
Consuelos plenos

Que como palomas al viento
Llegan a tu vera
Sumergidos en tu pecho
Abren tus cauces
Siembran tus ríos
con sangre y con lágrimas
Llevando consuelo

¿Por qué callas amada mía?
¿Por qué te turbas?
¿Por qué tus colores asomas?
En tu pálido rostro

Noches abiertas
Al desconsuelo
Susurros ahogados
Y amargas penas
Buscan ser libres
Liberados con consuelo

Son los silbos amorosos
Que te dirigen mis ojos
Los que buscan liberarte
¡Amada mía! Luz de mis ojos!
Corazón sensible
Abierto a la vida y a la esperanza

Mantente serena, con paz plena
Confía en la Suma Bondad
Que a tu alma llama
No te resistas a su influjo
A su llamada de amor
Sino que abierta, receptiva
Acógela benévola y complaciente

Tras la tempestad calmada
Las lágrimas enjugadas
Una nueva sonrisa
Irradiará tu alma
Contenta pues y serena
Sigue caminando por tus playas

¡Ábrete al Mundo!¡Ábrete a la vida!
Goza y disfruta
La vida te pertenece
Pues nada fenece
Sin permiso del Eterno

Tiempos nuevos correrán
Y de nuevo tus encantos
Como tu cabellera al viento
De nuevo brillarán

Y pasadas las penas
Abierta a la esperanza
Rauda y feliz
De nuevo cantarás

El amor retornado
Las penas olvidadas
Cono nubes negras superadas
Al Sol brillante se abrirán

Autor: Bernardo Ebrí Torné.

Casado, padre de cinco hijos. Nació en Zaragoza, el 26 de octubre de 1949. Emérito. Doctor en Medicina .Ex profesor de Anatomía y de Patología Médica. Académico de la Real Academia de Medicina de Zaragoza y de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis de Zaragoza. Escritor y autor de referencia de temas de Humanidades, de Ciencia, de Investigación. Poemario Poético. Ha publicado 16 libros. Autor de más de 200 artículos en revistas nacionales y extranjeras. Conferenciante en más de 500 eventos, de humanístico literario y científico. Incluido en la Gran Enciclopedia Aragonesa 2007. Apéndice V, Pág. 245. Incluido en el Diccionario de Escritores Aragoneses Contemporáneos. Socio de número de la (A.A.E). Socio de número de Asemeya. Miembro del Ateneo de Zaragoza. Tertuliano de Onda Zaragoza y en Voces Escritas.

 

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