Coral GonzálezSola

Sola
bajo la lluvia y la luz de las farolas.
Sola camino descalza de ilusiones
oyendo los ruidos del desconcierto.
Sola bajo el agua que cae,
frente al mundo.
Con el pelo vencido y los hombros mojados,
pienso en lo que ha sido mi vida y
en por qué se cayeron tus besos de aire.

Sola y triste
entro en el edificio que alberga la voz del poeta
que se exiliópara ser,
para no sucumbir
a la inmoral depredadora de los alguien.
Sola escucho sus palabras,
ecos de otras gargantas,
de gritos,
de silencios
que durmieron en el fondo de un océano.

Sola y triste y derrumbada
sobre las piedras sombrías
escucho el silencio perfumado de la lluvia
y me siento vieja
y cansada.
Sola
veo como se acerca la muerte
en el espejo triste y oscuro de la tarde.

LA MOCHILA

Todo cabía en mi mochila.
En el fondo guardaba
un cuaderno donde anotaba
los jirones de mi piel,
el dibujo de las viejas vías de tren,
la hierba,
las dunas,
y el agitado mar gris
que atravesaba los cristales de la casa solitaria.
Las ramas de coral, que observadas
interpretaban un baile de silencios,
se escondían en el bolsillo derecho.
En el izquierdo,
el álbum de mi vida
con ilustraciones de los paisajes de tu mirada.
Delante,
como si la mochila hablara con la sombra de tu ausencia,
un silencio hueco rebuscaba
en el eco de mis preguntas,
y sus cuerdas deshilachadas
cubrían lo cotidiano.


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